segunda-feira, 9 de fevereiro de 2015

Pinar y Cuba llegaron y mandaron a parar

La representación de la Mayor de las Antillas regresa al trono de la Serie del Caribe después de 55 años. Cepeda, el Más Valioso del torneo

SAN JUAN.— Sensacional e inobjetable fue el triunfo de Ve­gueros de Pinar del Río en la 57 Serie del Caribe, que concluyó ayer en el estadio Hiram Bithorn de esta ciudad, en la cual la nave de la Mayor de las Antillas brindó un espectáculo que cautivó a la isla del borinquen.
Jugaron los Vegueros cubanos un béisbol total, de buena defensa, ataque ofensivo que en dos días destronó a los mejores cuerpos de lanzadores de la justa, primero al de Caribes de Anzoátegui en semifinales y ayer al del mexicano Toma­teros de Culiacán. En esas dos jornadas pegaron la friolera de 23 imparables, incluyendo dos tubeyes, un triple y un jonrón.
Y desde la lomita, el gigantón Yosvani Torres demostró por qué llevó a su equipo Pinar del Río al título de campeón nacional. Aquí se subió con todos los corazones de su pueblo latiendo junto a él para lanzar la mejor pelota de un pitcher en esta contienda boricua.
Torres se trepó en el montículo durante seis entradas completas, le dieron dos jits, no boleó a ningún oponente y dio un pelotazo. Se le embasaron solo cuatro hombres, pues el cuarto entró en circulación por error, en una faena, en la cual hasta el cuarto capítulo había tirado juego perfecto. Al gigante vueltabajero solo cuatro de los 22 bateadores enfrentados pudieron sacarle la bola del cuadro.
“Es un día inolvidable, es un estímulo para seguir halando a mi Pinar del Río en la Serie Nacional, pero es sobre todo un orgullo muy grande en el pecho representar a Cuba y darle esta victoria. Me desborda la alegría como sé que también pasa en las calles de Vueltabajo y en todas las ciudades de mi país. Este es también el triunfo de ellos”, aseguró el ganador todavía prendado de emociones.
A su lado, Yulieski Gurriel era literalmente tragado por cámaras y periodistas. “Salí como siempre, a hacer un buen contacto, sin embargo me sentía bien para lograr un buen batazo y así fue. El equipo respondió como te dije, ha sido un grupo muy unido, muy combativo en el que uno se siente orgulloso de militar”, afirmó el hombre que dio la conexión decisiva del choque, al impulsar y anotar con su jonrón en el octavo la que a la postre decidió con marcador de 3-2.
Urquiola apenas podía hablar, con su buen tabaco, recogido en la tierra que da la mejor hoja del mundo. El director de los Vegueros de Pinar del Río, resumió en frases cortas lo que se ha vivido. “Son verdaderos héroes estos muchachos. No tengo palabras para agradecerles lo que han hecho, vinieron de menos a más y se multiplicaron. Hoy yo no tengo otra cosa que decirle al pueblo de Pinar del Río y al de Cuba: Gracias por confiar en ellos, por el apoyo que nos dieron. Disfruten, que lo que hicimos aquí fue demostrar el béisbol que somos capaces de jugar en nuestro país”.
Ya sabes que fuiste el Jugador Más Valioso de la Serie, le dije a Frederich Cepeda, antes de la ceremonia. “Cómo es eso, no lo sabía, oye, eso es tremendo”, expresó con alegría. Y después nos dijo: “valiosos son estos pinareños y cubanos que no dejaron caer la bandera que vinimos a defender. Yo tuve la suerte y gracias a dios pude aportar a esta histórica faena de la pelota cubana”, afirmó.
Tomateros, que defendía los éxi­tos alcanzados, en estas lides, de Yaquis de Obregón en el 2013 y de Naranjeros de Hermosillo el pasado año, peleó ‘con todo’ el banderín. Fue dominado por Torres y no pu­do atacar tampoco al joven Liván Moinelo, mientras a Héctor Men­doza, aunque le dieron el jit en el octavo que los pegó en el marcador, no pudieron descifrarlo en el noveno, capítulo en el que se presentó con su habitual recta supersónica.
“Feliz, feliz, no olvidaré este torneo, hay que estar en la tabla de lanzar y sentir como el corazón se te quiere salir del pecho para comprender todo lo que siento. A mi pueblo, a toda Cuba, a mi familia, gocen esta victoria”, dijo el pitcher que sacó el out 27 por la vía del ponche.
Se rompió así el hechizo de Méxi­co (3) y de República Do­mi­nicana (2), en las últimas cinco cam­pañas caribeñas de clubes campeones, dominadas desde el 2010 hasta la noche del 8 de febrero en San Juan, en la que Cuba llegó y mandó a parar.
Por los mexicanos abrió el mis­mo que inició el juego de la apertura, el zurdo Anthony Vásquez. Hace cinco días él tiró cinco entradas con cinco jits permitidos, una carrera limpia y un ponche, sin boletos. Ahora le hicieron una inmaculada más en la misma cantidad de inning, aceptó siete imparables y tam­poco regaló transferencias, pon­­chando a dos.

A su rescate llegó Juan Del­gadillo, el Más Valioso de la serie pa­sada en Isla Margarita, Vene­zuela, y aunque cumplió con su función de acomodador no pudo tampoco in­clinar el desafío a su favor.


Los periodistas y organizadores eligieron el equipo Todos Estrellas y además del título de Más Valioso, Cepeda se llevó también el galardón de mejor bateador designado, mientras Yulieski Gurriel, en segunda; Luis Yander La O, en tercera, y Héctor Mendoza, en calidad de relevista más destacado, recibieron la preferencia de los votos de los especialistas.
San Juan vivió una jornada histórica. Cuba, después de 55 años, retomó el trono del béisbol caribeño, en un estadio que no se cansó de apoyarla y que por segunda noche abucheó al mismo hombre que intentó opacar esta fiesta. San Juan y todo Puerto Rico, los cubanos que residen aquí, y el Comité de Solidaridad con Cuba también la botaron de jonrón por tanto amor y pasión derrochada dentro y fuera del terreno.