sexta-feira, 3 de julho de 2015

Rose Mary Almanza continúa dando muestras de progresión. Foto: IAAF
Finalmente la ciudad francesa de Nancy quedó rendida a los pies de la ochocentista Rose Mary Almanza, quien estampó marca personal de 1:58.99 minutos y lanzó otra alerta a sus rivales de los venideros Juegos Pa­namericanos de Toronto.
Almanza, quien cumplirá 23 años el próximo día 13, se colocó en la cuarta posición del ranking de la temporada, al mis­mo tiempo que rebajó su anterior 1:59.35. De no asistir a la nación de la hoja de maple las estadounidenses Ajee Wilson (1:57.87) y Brenda Martínez (1:59.06), se­rá sólida aspirante a lo más alto del po­dio, donde quién sabe si incluso pudiese se­cundarla su coequipera Sahily Diago (1:59.91 en este 2015).
En suelo galo también ajustó sus pinchos el vallista corto Yordan O’ Farrill, capaz de detener los relojes en 13.23 segundos que igualmente clasifican como su crono cimero de la actual campaña y decimosegundo del escalafón universal. Claro, su tarea de coronarse en la fiesta de América será mucho más ardua, pues le anteceden cinco estadounidenses y dos jamaicanos en el top.
Mientras eso sucedía en Francia, en Eslovenia dejaron su impronta los antillanos, por intermedio del bronce de Raidel Acea (45.56 segundos) en los 400 metros; y la cuarta plaza del velocista Roberto Skyers (10.34) en el hectómetro, prueba esta última donde batió aire en contra de -0.2 metros por segundo. El accionar se completó con el capitalino Andy González, quien no pudo finalizar su doble vuelta al óvalo.

¡Cuba ya está en los Juegos!

Foto: Ricardo López Hevia
Los deportistas cubanos que participarán en los XVII Juegos Pana­me­ri­canos de Toronto, del 10 al 26 de julio, comenzaron desde ayer a viajar hacia la sede del evento.
Integraron la avanzada los equipos femenino y masculino de polo acuático, cuyas competencias se iniciarán el día 7, tres fechas antes de la inauguración oficial. La delegación cubana la integran 459 deportistas, 231 mujeres y 228 hombres, quienes competirán en 31 disciplinas con la intención de mantener el segundo lugar por países ganado desde Cali 1971.
La sede de esta confrontación continental, Toronto, fue seleccionada para celebrar el clásico por tercera ocasión en este país, antecedido por las ediciones de Winnipeg 1967 y 1999.  
Al ambiente de fiesta deportiva y de amistad que han prometido crear los anfitriones durante el clásico, se une el festival cultural Panamanía, para el cual se han concebido más de 250 actividades, la ma­yoría con entrada libre, amenizadas por 1 300 artistas.  
Vendrán jornadas de intenso bregar, de sana rivalidad frente a los mejores deportistas del continente en las que, como en oportunidades precedentes, los cubanos competirán con hidalguía, hermandad y nobleza. Serán días para confraternizar en­tre las 41delegaciones asistentes y con el pueblo canadiense, que de seguro hará suyo el espíritu del evento: ¡Unidos jugamos!
TORONTO
Toronto: capital de la provincia de On­ta­rio, con una población de 2 millones 615 060 habitantes, es la ciudad más grande de Ca­nadá y la quinta de Norteamérica, con una su­perficie de 630, 2 km 2. Su elevación es de 112 metros sobre el nivel del mar.
Durante los Juegos, el pronóstico del tiempo augura una temperatura promedio de 22.3 grados Celsius y una máxima media en la tarde de 26.6 °C. La humedad promedio será del 74%, y en la ciudad (la zona centro) se pronostican algunos días con temperatura superior a 30 °C y breves periodos de lluvia.
Se le considera una ciudad global y lidera los sectores de las finanzas, telecomunicaciones, transporte, medios de comunicación, arte, cine, televisión y deportes, entre otros renglones de interés económico y social.
SEDES: ALGORITMO DE RENDIMIENTO
Cuba hizo valer su condición de sede en 1991 al superar a EE.UU., con aporte de 18 coronas del atletismo.
El ser anfitrión eleva considerablemente los rendimientos. Conocer al detalle los escenarios competitivos, la posibilidad de inscribirse en la totalidad de las disciplinas y pruebas convocadas, el público apoyando a sus ídolos, amplían el espectro de opciones al podio del local.
Argentina fue pionera en explotar su localía en los albores de Buenos Aires 1951. Saldo de 68 títulos, 47 platas y 39 bronces la vio emerger reina de la justa.
Tardarían 44 años los albicelestes en acoger nuevamente la cita en la ciudad balneario de Mar del Plata. Para ese entonces, el poderío del continente se hallaba bien dibujado y en dicho reparto recalaron cuartos (40-45-74).
Sin tener la misma pegada, los mexicanos también han sabido mantenerse en el top-cuatro en calidad de organizadores. El Dis­tri­to Federal albergó la segunda y séptima citas en 1955 y 1975 con el tercero y cuarto escaños, por ese orden. Botines respectivos de (17-11-30) y (9-13-38) acuñaron esos rendimientos. Guadalajara, en el 2011, nuevamente les deparó el cuarto peldaño (42-41-50).
Brasil y Canadá ostentan comportamientos muy similares. Los auriverdes se erigieron subcampeones en Sao Paulo 1963 gracias a (14-21-18), la misma condición que luego me­recieron los de la hoja de maple en Winnipeg 1967 amparados en (12-37-43).
Con el paso del tiempo, la propia Win­nipeg en 1999 (64-52-80) y Río de Janeiro 2007 en el gigante sudamericano (52-40-65) les mereció a ambos la tercera plaza.
Cuba ya estaba instalada en el segundo puesto de América, condición que atesora desde Cali 1971 y convertido en sueño de monarcas en La Habana 1991, cuando el em­puje de nuestro movimiento deportivo nos catapultó a la cúspide (140-62-63), por delante de la potencia indiscutible: Estados Unidos (130-125-97).
De los propios estadounidenses poco hay que decir: Chicago 1959 (122-73-54) e In­dianápolis 1987 (168-118-83) se desarrollaron en su suelo. Lógicamente sus picos de ren­dimiento se dispararon, pero ellos se alojaron en la cima a este lado del Atlántico desde 1955.
Destacable entre el resto de las naciones anfitrionas, sin ostentar ese poderío, la cuarta plaza de Venezuela (14-25-37) en Caracas 1983, mientras el reverso de la moneda recae en la novena plaza de República Dominicana (10-12-19) en Santo Domingo 2003, aunque el lugar siete de Puerto Rico en San Juan 1979 deja que desear, pues solo se escuchó su himno en dos ocasiones.
JUEGOS EN CANADÁ: EL PULSO ESTÁ IGUALADO
Para remontarnos a la última edición de los Juegos Panamericanos en la que Cuba no ocupó el primero o segundo lugar, tendríamos que retroceder en el tiempo hasta 1967, cuando en Winnipeg, Canadá, anclaron en el cuarto puesto por naciones, superados por Estados Unidos, los anfitriones y Brasil.
Todos recuerdan aquel verano por las primacías universales en el atletismo y la natación, con particular protagonismo en esta última disciplina de Claudia Kolb y Mark Spitz, consagrados un año más tarde monarcas olímpicos en México.
Justo ese despliegue permitió a los norteños consolidar su dominio con 120 títulos, escoltados por los canadienses, quienes solo subieron 12 veces a lo más alto del podio con notas sobresalientes en atletismo, judo, tiro deportivo, ciclismo y equitación.
Cuba, pese a perder la final beisbolera con Estados Unidos, superó su anterior actuación general, embalada por tres coronas del boxeo (Enrique Regüeiferos, Andrés Molina y Ro­lando Garbey) y dos de la gimnasia artística (Héctor Ramírez en manos libres y Jorge Ro­dríguez en salto), aunque no pudo alcanzar a los locales.
La historia fue igual de reñida 32 años más tarde en la propia urbe. Sin embargo, en esta oportunidad los cubanos, contra viento y marea, resistieron el constante asedio me­diá­tico y otros ataques (recuerden el caso de dopaje de Javier Sotomayor, las provocaciones en el béisbol y el acoso en las inmediaciones de la Villa) y conquistaron un glorioso segundo lugar.
El margen en el medallero fue bien estrecho, aunque Cuba logró sacar un cuerpo de ventaja con cosechas doradas de la esgrima, el boxeo, el judo y el atletismo (37 títulos), suficientes para opacar el despliegue de los locales en natación, canotaje, bádminton, gimnasia rítmica, clavados, nado sincronizado, squash y velas. 
Con dos antecedentes de porfías tan intensas, todo parece indicar que en Toronto la historia tendrá similitudes, y tanto canadienses como cubanos pugnarán hasta el último aliento por escoltar a Estados Unidos en la cima.
El aporte al medallero del atletismo será crucial en las aspiraciones cubanas de superar a Canadá y mantener el segundo lugar. Foto: Ricardo López Hevia
LOS REYES CUBANOS
Conocido por sus excelentes ejecuciones en barras paralelas y anillas, Erick López estableció su reinado entre La Habana 1991 y Santo Domingo 2003 al adueñarse de 18 coronas, tres platas y un bronce. Foto: L. Anaya, José
Con su elegancia y belleza de expresión, Lourdes Medina (7-4-0) cautivó los tapices de América en Indianápolis 1987 y La Habana 1991. Foto: Mario Ferrer
Como históricamente ha sucedido, la apuesta de Cuba por los deportes de combate estará latente desde la misma ceremonia de apertura
Foto: Panamericanworld.com
Foto: United World Wrestling
Foto: Ricardo López Hevia
Foto: Ricardo López Hevia
MEDALLAS SUI GÉNERIS 
Metales extraídos de tres países de América fueron utilizados en la confección de las preseas. Foto: Sitio oficial de los Juegos
Los metales para hacer las medallas se extrajeron de distintas regiones: el cobre, de la mina Zaldívar en Chile; la plata, de Pueblo Viejo, República Dominicana; y el oro, de Hemlo, en Ontario, Canadá.
De fabricarlas se encargó la Real Casa de la Moneda de Canadá, mediante un innovador proceso de 25 etapas de producción, con 30 empleados (ingenieros, grabadores, técnicos de troquel, maquinistas y expertos en materia de producción), mientras la artista plástica Christi Belcourt dejó su impronta en el diseño.
Por primera vez en la historia, la Real Casa de la Moneda de Canadá utilizó la técnica an­cestral de Mokume Gane, fundiendo diversas aleaciones para reflejar la multiplicidad cultural de los atletas, y el compañerismo de las naciones bajo el lema: “¡Unidos ju­gamos!”
Mokume Gane se remonta a la confección de espadas samuráis japonesas en el siglo XVII. Recientemente, se ha aplicado en la jo­yería sofisticada. Experiencia y rigor confluyen en un proceso complejo y laborioso, por el cual diferentes aleaciones metálicas se su­perponen y fusionan para crear un compuesto mixto y dúctil de metal.
En las medallas, el componente artístico expresa los valores de inclusión, diversidad, las tradiciones aborígenes canadienses de re­cibir a los huéspedes y la capacidad de apreciar la belleza del mundo natural. Por primera vez en la historia se empleó el sistema Braille en la identificación de TORONTO 2015, lo cual refleja el interés por brindar accesibilidad tanto en la justa Panamericana como en la Parapanamericana.
CUBA EN LOS JUEGOS
LOS DIEZ PRIMEROS DE LA HISTORIA
Inauguración y clausura en el Rogers Centre
Con la magia y el eterno espíritu creativo del Cirque du Soleil (Circo del Sol), los Juegos Panamericanos de Toronto quedarán inaugurados justo dentro de una semana en el lujoso estadio Rogers Centre, también sede de la clausura del evento continental el 26 de julio.
El mítico parque, originalmente conocido como Skydome, abrió sus puertas en 1989, y fue el primero en poseer techo retráctil y un hotel de 348 habitaciones, 70 de las cuales tienen vista hacia el campo. Desde entonces, es la casa de los Blue Jays, de las Grandes Ligas de béisbol, y los Toronto Ar­go­nauts, de la Canadian Football League.
Tiene capacidad para 40 000 espectadores y en sus casi tres décadas se ha convertido en escenario ideal de eventos a gran escala, de los que ha organizado más de 200, además de recibir ca­da año aproximadamente a tres millones y medio de visitantes.
Ahora se convertirá en la sede de ceremonias de los Juegos, un espacio de confluencia para las culturas del continente, donde los atletas, unidos bajo el fuego panamericano, tendrán una calurosa bienvenida y podrán constatar la diversidad existente en Toronto y toda Canadá.
La clausura honrará a los desempeños excepcionales en los Juegos y a las contribuciones de todos los socios, y además se le entregará la posta a Lima, Perú, anfitriona de la cita del 2019.