segunda-feira, 14 de dezembro de 2015

Lázaro Borges: cambio de horizontes y ambiciones

Lázaro Borges prepara su posible reinserción en la élite y ambiciona registros próximos a 5.85 metros en Río. Foto: Ricardo López Hevia
Lo encontré en el gimnasio, ejecutando mi­limétricamente cada uno de los ejercicios que en busca de potencia y fortalecimiento de los planos musculares les indicó tanto a él, como a la ex­­traclase Yarisley Silva, el mentor Ale­xan­der Nava.
Con la locuacidad de siempre, el sub­cam­peón mundial de Daegu 2011 en salto con pér­tiga, Lá­zaro Borges, accedió a comentar so­bre su cambio de entrenador y la búsqueda de nue­vos ho­rizontes.
“Al principio fue difícil adaptarme a otro sistema de trabajo. Luego fui entrando en ritmo, ajustándome a las especificidades del plan de en­trenamiento. He recibido un apoyo incondicional del profe Nava, de Yarisley, de José el preparador físico y del resto del colectivo. Tam­bién las con­ver­saciones con mi antiguo timonel Ru­bén Ca­mi­no han sido positivas, de peso en lo psicológico. De ahí que las perspectivas de reinserción en la élite sean elevadas. Nava tiene el don de tocarte el plano de las ambiciones”, ex­plicó Borges, en­frascado en elevar sus capacidades de fuerza y explosividad y poner a punto ca­da mínimo as­pecto físico, además de reencontrarse con su técnica idónea, elementos esenciales para una partida exitosa.
“El 2015 fue un año complicado. No tuve medidor competitivo internacional previo a los Panamericanos de Toronto, donde solo superé la varilla sobre 5.40 metros. Yarisley posee una capacidad increíble, trabajar a la par con ella y junto a Nava constituye un excelente termómetro”, ahondó.
A propósito, su marca lo colocó en el puesto 120 del ranking mundial, comandado por el francés Renaud Lavillenie (6.05).
Borges está ur­gido de reencontrarse con la forma que lo condujo a sus 5.90 metros de plata en Sud­corea 2011, pues desde que se le partió su garrocha en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, no ha vuelto a materializar saltos de relieve.
De cara a Río, su especialidad exige 5.65 de marca mínima para inscribirse, altura que en la temporada 2015 sobrepasaron 38 garrochistas. Sobre la materialización de esa meta inicial, Na­va argumentó: “Estamos inmersos en la novena semana de preparación, con un volumen elevado de saltos y la carrera fijada en ocho pasos. En el gimnasio buscamos acercarnos a parámetros físicos y de resistencia de la fuerza idóneos. El cli­ma y problemas con la cubierta del colchón (puede generar afectaciones en la caída) han atentado contra el cumplimiento del plan, lo que impidió realizar un control de cuatro metros para Yarisley y cinco para Borges. Es­pe­ramos recuperar ese déficit para  buscar registros en las tres competencias previas proyectadas antes del Mundial Bajo Techo de Portland, Estados Unidos (17-20 de marzo). El tra­bajo es parejo, las ambiciones deben serlo por igual”, concluyó Nava.