sexta-feira, 22 de julho de 2016

CUBANOS EN EL ATLETISMO OLÍMPICO

Delís, astro en lanzamientos; Janet, precursor


El jabalinista Aurelio Janet y el discóbolo Luis Mariano Delís son dos virtuosos del atletismo cubano, no obstante la historia no favorece a los lanzadores en Juegos Olímpicos



De izquierda a derecha, Luis Mariano Delís y Aurelio Janet, estelares en lanzamientos. Foto: Archivo
Mientras las lanzadoras han sido y son la artillería pesada del atletismo femenino cubano en los Juegos Olímpicos, los del sector masculino  en esa especialidad no consiguieron semejante conno­tación.
A dos medallistas en disco, ambos de bronce; más cuatro entre los ocho primeros, se reduce el aporte de 22 lanzadores olímpicos en 31 salidas al campo. Una abismal diferencia versus las diez medallas femeninas (4-3-3) y 26 finalistas, con méritos repartidos en bala, disco, martillo y jabalina.
Precursor varonil fue el jabalinista Aurelio Janet. El astro, el discóbolo Luis Mariano Delís, ambos orientales, Janet, del municipio santiaguero de San Luis. Delís, del territorio guantanamero.
Janet fue el primer olímpico cubano en lanzamientos —junto al discóbolo Modesto Mederos—, batió el muro de los 80 metros en jabalina con récord cubano de 80.10, y honró a América Latina como primero en llegar a la final olímpica, una proeza en la época de los Juegos de México 1968, aun terminando undécimo (74.88).
Humilde, disciplinado, de buen carácter, miembro de la Marina de Guerra Revolu­cionaria y militante de la UJC, se esforzó por el boleto frente a rivales presentes en el ciclo olímpico desde los Centroamericanos de Puerto Rico 1966 y los Pana­me­ricanos de Winnipeg 1967. No hizo quedar mal a sus seleccionadores.
No se supo si sería brillante su futuro. Janet le duró poco al atletismo cubano. En noviembre del mismo 1968 conmocionó su fallecimiento en un accidente de tránsito, tras el cual se le ha rendido homenaje imperecedero. Poco antes había ganado el internacional Décimo Aniversario, con disparo de 78.58.
En cuanto a Luis Mariano, su ac­cionar fue literalmente espectacular. Uno de los virtuosos del atletismo cubano. Inolvidable cuando “desapareció” el disco a 71.06 metros el 21 de mayo de 1983 en aquel Memorial Barrien­tos con el estadio Pedro Marrero todavía reluciente de los Juegos regionales de 1982.
Salvo ese mismo día en que Juan Martínez también asombró con 70.00, jamás hubo lanzamiento parecido en suelo cubano. En ese instante fue el segundo del planeta, a solo diez centímetros del récord absoluto. Más de 40 años después es el 15 mundial de todos los tiempos.
Delís, tan fornido como talentoso, afable y comunicativo, se lució en Moscú 1980 (66.32) y si no hubo más laureles fue por no asistir Cuba. Lo demostró con plateada en Helsinki 1983 (67.36) y bronce en Roma 1987 (66.02), campeonatos mundiales previos a Los Ángeles 1984 y Seúl 1988.
Entre reconocidos de la Europa Socialista y de Estados Unidos, fue igualmente medallista en dos co­pas mundiales, máxima lid de la Fe­deración Internacional hasta surgir los campeonatos en 1983. Bron­cea­do en la II de Montreal 1979 (63.50) y en la III de Roma 1981 (66.26).
En cuanto al capitalino Roberto Saturnino Moya estuvo a punto en el momento indicado y mereció el otro bronce (64.12) del disco en medio de la fructífera cosecha cubana de Barcelona 1992.
Los discóbolos acreditan 15 de las 31 salidas en lanzamientos. La jabalina le sigue con ocho y exhibe al único asistente a tres juegos, Isbel Luaces, aunque sin consagrarse finalista de Atlanta 1996 a Atenas 2004. Lo consiguió Emeterio Gon­zález, octavo (83.33) en Sydney 2000, luego de un amargo 18 en Atlanta.
Martillistas solo hubo tres, con Guillermo Orozco de undécimo en Moscú 1980 (68.68). De bala también tres, con cinco salidas, ninguna bue­na. La contradicción mayor, inscribir a tres para Beijing 2008. Única tripleta en lanzamientos varoniles, pero el mejor quedó en el lugar 24.


LO QUE SE AVECINA
Para el discóbolo Jorge Yedián Fernández los de Río serán sus terceros juegos, e igualará la senda del jabalinista Luaces. El debut de Beijing fue en el lugar 27 (59.60). En Londres mejoró al 11, pero se desplomó finalmente (62.02) luego del prometedor 65.34 previo.

Este año marcó en Las Tunas un buen 65.30 que desde febrero le garantizó el mínimo olímpico (y el puesto 32 en la lista mundial), mas no adelantó de 63.66 en tres pruebas europeas en junio, por lo que sería aceptable si en Río clasifica de nuevo entre los 12 mejores.

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