quarta-feira, 20 de julho de 2016

Juveniles, ¿fragua constante?

El atletismo cubano recupera cifras de participación en los Mundiales Juveniles con los 14 enviados a la edición que arranca este martes en Bydgoszcz, Polonia, con el permanente reto de enrumbar a esos talentos hacia el estrellato absoluto.




Yorgelis Rodríguez y Pedro P. Pichardo ejemplifican la buena fragua. Ya fueron mundialistas entre mayores y están próximos a ser olímpicos. Foto: Getty Images para la IAAF
En siete ediciones Cuba llevó 17 o más juveniles a los mundiales de atletismo. En las ocho restantes la cifra fue inferior al equipo actual de 14 que participará desde este martes en el certamen número 16 en Bydgoszcz, Polonia.
Las más productivas fueron las de participación numerosa, en específico las cinco primeras de Atenas 1986 hasta Lisboa 1994. Puede añadirse la de Sydney 1996.
Provechosas por ocupar Cuba lugares de privilegio en los rangos de medallas y sobre todo por puntos que premian a los finalistas (ocho primeros). En esa década 1986-1996 el atletismo juvenil cubano figuró mayormente entre los seis mejores del planeta.
Dichas asistencias fueron más fructíferas todavía por constituir la forja internacional de campeones y medallistas mundiales y olímpicos, sin faltar recordistas, capaces de encumbrar galácticamente el atletismo de esta pequeña isla caribeña.
Recordemos algunos de aquellos talentosos juveniles de los años 80 y 90 convertidos luego en astros universales y figuras de excelencia internacional: Javier Sotomayor, Roberto Hernández, Yoelbi L. Quesada, Iván L. Pedroso, Ioamnet Quintero, Yumileidi Cumbá, Anier O. García, Daimí Pernía, Osleidys Menéndez…
Después de participaciones con más de veinte bisoños (a la lejana Seúl marcharon 30, en 1992), se descendió a 17 para la no menos distante Sydney 1996. Después comenzó el “periodo especial para el atletismo”. No por falta de juveniles con nivel, pues siempre hubo materia prima para moldear y estimular.
Solo once compitieron en 1998 en Francia y diez en Chile 2000, mientras que a Jamaica, al doblar de la esquina, solo acudieron 13 en el 2002. Después se tocó fondo increíblemente con cuatro atletas en Grosseto 2004 y cinco en Beijing 2006.
Llegó la recuperación al inscribir más de diez desde el 2008. En ese caso, en la misma Bydgoszcz polaca, doce atletas rindieron al ritmo de ocho medallas (1-2-5), diez posiciones finalistas y 58.5 puntos, quinto total cubano de todos los tiempos.
Pero ojo, de momento se pierde el fijador. Decrece el por ciento de continuidad hacia el estrellato mundial o niveles de Juegos Panamericanos y Juegos regionales.
El desaprovechamiento asombra, por ejemplo, en los enviados del 2008. Las causas, muchas y variadas. No están en Cuba, no permanecen en el atletismo o, peor, subsisten sin rendir.
De aquel grupo solo se cuenta para Río con el obstaculista Jhoanis Portilla. Paradójicamente fue de los poquísimos frustrados en tierra polaca, pues ni terminó su serie inicial de los 110 con vallas.
Recordar que en el entrenamiento deportivo existe una frontera muy frágil entre sacar el máximo a un joven talento o “acabar” con él quemando etapas.
Sin estadísticas a mano para mostrar, parece que los egresados de las ediciones juveniles del 2010 hasta la fecha recibieron mayor cuidado, o transitaron con mayor fortuna, pues sus nombres abundan entre los representantes olímpicos a Río 2016.
No obstante, la continuidad nunca se puede perder de vista. Notemos que de 15 cubanitos en el Mundial de Cadetes (menores de 18 años) Cali 2015, apenas doce meses después solamente siete evolucionaron para hacer el equipo al actual Mundial sub20.
Ojalá solo les falte madurar. O ¿será otro retroceso?

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