terça-feira, 9 de maio de 2017

PROPUESTA DE REVISAR LOS RÉCORDS MUNDIALES

Sotomayor se suma a los inconformes

Era de esperar que Javier Sotomayor, el humano que más alto ha saltado por sus propios pies, fuera otro de los estelares contrarios a la propuesta de enviar al baúl de los recuerdos los récords mundiales de atletismo impuestos antes del 2005

Javier Sotomayor. Foto: eluniversal.com

Era de esperar que Javier Sotomayor, el humano que más alto ha saltado por sus propios pies, fuera otro de los estelares contrarios a la propuesta de enviar al baúl de los recuerdos los récords mundiales de atletismo impuestos antes del 2005.
Contactado telefónicamente el fin de semana en medio de un descanso familiar en su Matanzas natal, el nombrado Príncipe de las Alturas expresó estar al tanto del tema que sacude por estos días al mundo del atle­tismo y listo para opinar.
«He contactado con algunos recordistas del mundo y he escuchado pronunciamientos de otros sobre estas reglas que se intentan aprobar. Todos se han manifestado muy ofendidos, como me siento yo.
«Es como si pretendieran demeritar el empeño, el talento y las condiciones necesarias para lograr esas marcas superlativas; estas personas tratan de empañar dichos resultados, quieren prácticamente borrarlos, porque si no aparecen reconocidos en los libros son como sucesos olvidados.
El hombre que ocupó primeras páginas absolutas de importantes diarios del planeta al derribar el mítico muro de los ocho pies, manifestó su desacuerdo con los integrantes de la Federación Europea de Atletismo, que en reciente reunión propusieran reconocer los récords universales solo si cumplen criterios básicos como ser logrados en una competencia internacional avalada; si el atleta fue sometido a una serie de análisis antidopaje en los meses anteriores a su hazaña y si la muestra de control tras el récord queda disponible para nuevos análisis durante diez años.
Esto último está vigente desde el 2005, por lo que no tendría validez todo lo ocurrido con anterioridad.
«¿Y si sucediera la misma duda sobre esto o aquello de aquí a 30 o 50 años?», se pregunta el hombre homenajeado con  una varilla colocada en 2.45 metros a la entrada del museo olímpico en Lausana, Suiza, e insiste. «¿Si encontraran nuevos métodos de detección de sustancias prohibidas en consonancia con el desarrollo científico ulterior, volverían a comenzar?».
Los promotores de la idea plantean que los récords que se inhabiliten, queden solo como referencia, a lo que el campeón olímpico le aprecia inconsistencias.
«Las mejores marcas de todos los tiempos dejarían de tener su significado al no ser encabezadas por los récords mundiales vigentes. Por otra parte, habría que invalidar las marcas nacionales iguales a récords del mundo. Las cronologías no tendrían sentido como tales por recopilar récords sin los nuevos avales…
«Tendrían que dar marcha atrás al Salón de la Fama, conformado a partir de los recordistas mundiales y cam­­­peo­­nes olímpicos. Si van a dudar de lo hecho antes del 2005, el Salón de la Fama actual debía desaparecer.


«Según ese criterio las medallas olímpicas y mundiales serían dudosas por conquistarlas en mayoría recordistas mundiales. ¿Se propondrá invalidar también las medallas olímpicas y mundiales?».
El Soto, cuya proeza de 2.33 a los 16 años es a su juicio una de las más difíciles de superar, piensa que la idea no prosperará en el Congreso de la IAAF previo al Campeonato Mundial de agosto próximo. Y lo argumenta.
«Muchos de quienes votarán por las federaciones nacionales tuvieron que ver de forma directa o indirecta con esas hazañas, por haber sido atletas, entrenadores, dirigentes u organizadores de mítines. Su proceder y eficiencia en aquellos tiempos quedaría en tela de juicio».
Con respecto a si existen dudas razonables sobre determinados récords, Sotomayor enfatiza.
«Pueden existir dudas, pero no hay culpa hasta que sea probada. ¿Por dónde comienzas a investigar a estas alturas? Tiene que haber un principio, un hilo que propicie indagar. Es muy fácil dudar de todos e invalidarlos. ¿Los dirigentes mundiales no ejercían su función? ¿Y las miles de pruebas antidopaje que se hicieron?».
El atleta elegido por la IAAF junto a Ana Fidelia Quirós como representantes excelsos del atletismo cubano en la Gala del Centenario del 2012, donde Alberto Juantorena fue exaltado al Salón de la Fama, puntualizó a manera de conclusión:
«La historia no se puede picar a la mitad. ¿Y los otros deportes? ¡Nada más se le ha ocurrido al atletismo!».

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