quarta-feira, 28 de junho de 2017

PARADEPORTE EN PERÚ

Desde el kilómetro cero


Los Parapanamericanos supondrán la mayor dificultad en el ámbito atlético peruano, porque hasta el 2015 no existía un organismo rector para el deporte paralímpico exclusivamente

La práctica de todos los deportes paralímpicos es un objetivo inmediato de Perú. Foto: Erikson Montenegro
En los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, la delegación peruana constó de 15 atletas, quienes culminaron la lid sin medallas, pobre resultado a tono con las actuaciones históricas de la nación andina, que desde el surgimiento de la lid multideportiva en 1999 ocupa el duodécimo lugar con solo 22 preseas, de ellas ocho títulos.
A la vuelta de la esquina, tan pronto como en el verano boreal del 2019, Perú afrontará un compromiso gigantesco con la cita continental, que se efectuará en Lima. Allí tendrán la obligación de participar en todas las disciplinas, lo que implicará presentar comitivas más nutridas, tanto en el deporte convencional como para discapacitados.
En particular, los Parapanamericanos supondrán la mayor dificultad en el ámbito atlético peruano, porque hasta el 2015 no existía un organismo rector para el deporte paralímpico exclusivamente, y tuvieron que comenzar de cero todo el proceso de formación de una institución, tras el cual se han involucrado, entonces, en la selección y preparación de los potenciales participantes en 17 deportes durante la cita de Lima 2019.
«La Asociación Nacional Paralímpica del Perú comenzó a gestarse desde el 2015, y solo a finales de ese año fuimos reconocidos por el Instituto Peruano del Deporte (IPD). Pero después atravesamos un largo proceso de asentamiento que duró meses, por lo que el tiempo real de trabajo de cara a los Parapanamericanos ha sido muy poco», revela en diálogo con Granma Lucha Villar Gálvez, presidenta y fundadora de la Asociación. 


CUBA EN LA GÉNESIS DE UN MOVIMIENTO
Lucha, participante asidua en lides de natación masters, hace honor a su nombre y es el alma de todo lo vinculado al deporte para discapacitados en Perú. Ella cumple todas las funciones posibles dentro de la Asociación Nacional Paralímpica (ANPP), pero reconoce que la incorporación de tres metodólogos cubanos a su equipo de trabajo en este 2017, ha tenido un impacto inigualable en el despegue de la organización.
Manuel Castellanos Gutiérrez (Cienfuegos), Roberto Panfet Caballero (La Habana) y David Frómeta Navarro (Santiago de Cuba) son los tres baluartes de la Mayor de las Antillas en el corazón de la ANPP, donde su protagonismo crece cada día.
«La idea de traer cubanos a cooperar nace por una amistad que tengo con el vicepresidente del Comité Paralímpico de las Américas, el Doctor Eduardo Montenegro, cubano radicado en Colombia, quien me sugirió que a través del Convenio deportivo podían llegar especialistas en materia paralímpica a nuestro país, como mismo sucede en varias naciones de la región», recuenta Lucha Villar, para quien los criollos representan su mano derecha.
«Solicité al IPD un mínimo de tres colaboradores para despegar, y desde que llegaron han sido determinantes, porque prácticamente no existía en Perú personal con experiencia en el deporte para discapacitados. Sin ellos no hubiera sido posible tanto avance en solo unos meses», añade la dirigente.
Para Manuel Castellanos, coordinador general de la ANPP, representa un honor recibir tantos elogios por el despliegue de los cubanos en el país andino, aunque es consciente de que tal admiración se la han ganado en base al trabajo incesante.
«Nosotros siempre llegamos temprano y a veces no sabemos a qué hora terminaremos las tareas de un día cualquiera, es lo que implica partir de cero», relata el cienfueguero.
«La tarea es intensa, sobre todo, porque Perú tiene un reto bien grande en dos años con los Panamericanos y existe poco tiempo para formar una delegación competitiva.
No obstante, estamos complacidos con la manera de trabajar y la forma en que nos han acogido. Hay un ambiente muy positivo y fluido en el grupo, como una familia, y eso facilita mucho las cosas», destaca Castellanos.
Tanto Manuel como Panfet y Frómeta atienden deportes específicos, diseñan planes de entrenamiento, rutas críticas competitivas y supervisan en el terreno el posterior cumplimiento de todas esas acciones. Además, laboran directamente en la creación de comisiones para cada deporte y otras especializadas en la calificación de atletas, y fungen como instructores en diversos cursos de superación para peruanos.
«Ellos son multifacéticos, hacen de todo, y por eso admiramos tanto su dedicación. Ojalá tuviéramos más como ellos», nos aseguró Lucha Villar sobre el rol de los cubanos. 


LIMA 2019, EL RETO INMEDIATO
Para Perú, los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 son una oportunidad inigualable para fomentar un sistema paralímpico sólido que perdure en el tiempo, aunque como todas las sedes, no quieren quedarse por detrás frente a su público.
«Desde el 2013, cuando se ganó la sede, comenzamos a pujar para que la Asociación viera la luz, no nos escucharon y costó muchísimo armar un ente rector del deporte paralímpico. No obstante, con el paso del tiempo podemos decir que Lima 2019 ha sido la excusa perfecta, porque sin los Juegos creo que estaríamos todavía en un punto muerto, sin que nos tengan en cuenta», afirma Lucha Villar, quien sabe que el marco de la cita continental es el ideal para mostrar el crecimiento de la ANPP.  
«Jamás hemos participado con más de 16 deportistas en unos Parapanamericanos, y ahora tenemos pretensiones de inscribir a más de 150 atletas en las 17 disciplinas convocadas. El salto es mayúsculo y conlleva un sacrificio tremendo, pero tenemos el compromiso de presentar una delegación digna que coseche resultados positivos», añade Villar.
La estrategia inmediata para cumplir esos objetivos pasa por identificar a los atletas de mayores potencialidades, quienes cargarán la responsabilidad de aportar al medallero con algunos deportes puntuales, mientras el resto debe prepararse en aras de lograr una actuación decorosa, aunque no obtengan preseas.
«El principal obstáculo es que no disponemos de mucha fuerza técnica, y con quienes contamos tampoco tienen un alto nivel. Por eso los colaboradores cubanos se han multiplicado, trabajando, incluso, directamente con los atletas. En esa faena debemos potenciar el atletismo y la natación, que son cruciales por la cantidad de medallas que reparten», explicó Lucha.
Aunque todavía es demasiado pronto para constatar los pasos de avance en el movimiento paralímpico de Perú, Manuel Castellanos asegura que es perceptible el progreso. «En marzo se participó por primera vez en los Juegos Parapanamericanos categoría junior y se lograron medallas históricas. Además, hemos incrementado la actividad en el goalball, el baloncesto en silla de ruedas para ambos sexos, la natación, el ciclismo, el voleibol, las pesas, ya contamos con un equipo de rugby.
«Vamos avanzando, pero es un proceso complicado y costoso, mucho más que en el deporte convencional, porque aquí los atletas no viajan solos, tienen sus guías y asistentes personalizados en caso de que tengan una discapacidad mental. No obstante, creo que llevamos una buena línea, pues hemos identificado cuáles son pasos más urgentes y qué se puede hacer para darlos acertadamente», refiere Castellanos.


EL AUGE DEL PARADEPORTE, OBJETIVO CENTRAL
El Comité Paralímpico Internacional promueve en la actualidad el 
término «paradeporte», con el cual pretenden bautizar a todas las disciplinas que practican los atletas con alguna discapacidad. Lucha Villar avala la iniciativa y la considera fundamental en aras de incrementar el seguimiento a estas modalidades.

Ella también piensa que, si se acercan esos paradeportes a la gente en sus comunidades, habrá mayores posibilidades de éxito, tanto en la captación de nuevos talentos como en el respeto de la afición a los discapacitados.
«En Perú, toda la atención referente a personas con discapacidad está muy por debajo de lo que debería ser, y no solo en el deporte. Por eso pensamos que Lima 2019 será una vía para sensibilizar a la gente y para atraer a chicos con limitaciones, que saldrán a la calle a practicar y, si tienen un seguimiento y formación adecuada, pueden llegar al alto rendimiento», precisa Lucha.
En ese sentido ya se trabaja con distintos proyectos, como el llamado Meta 20, el cual tiene como objetivo acercarse a unas 39 municipalidades en búsqueda de talentos, en especial de mujeres. Estas acciones permiten identificar a los potenciales baluartes y establecer campos de entrenamiento en distintas regiones, según sus fortalezas.
Todas estas son señales de que el movimiento paralímpico está creciendo en Perú, donde la gran meta de Lucha Villar y los colaboradores cubanos es fomentar la práctica del paradeporte y dejar una estructura sólida que perdure en el tiempo, justo como nos comenta la presidenta de la ANPP.
«Si logramos un movimiento fuerte, que no dependa de una persona, entonces el éxito será mayor. Para lograr eso necesitamos trabajar más, aumentar la cooperación e incrementar el personal cubano, ya sean docentes o entrenadores, pues son cruciales. Ya lo han demostrado en estos primeros meses y de seguro continuará así en el futuro, por lo que debemos agradecerles eternamente».  

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