sexta-feira, 9 de junho de 2017

Quién fue… Félix ‘Andarín’ Carvajal, al que cinco manzanas lo apartaron de la gloria

1904_Andarín_Carvajal

San Antonio de los Baños, Cuba, 18 de marzo de 1875. Nace Félix de la Caridad Carvajal Soto. De muy pequeñito se traslada a vivir a La Habana, pero vive siempre rodeado de una gran pobreza. Ya desde pequeño demuestra que su mayor afición es correr. Félix no para ni un minuto, corriendo de un lado para otro. Con 14 años, retó a un atleta español llamado Mariano Bielsa a ver quién aguantaba más corriendo alrededor de un parque. A las ocho horas, Bielsa se retiró. Félix aguantó un par de horas más.

Empezó a (mal)ganarse la vida ejerciendo de portero de hotel, de cartero y de hombre anuncio, todo el día caminando, corriendo, trotando… En la guerra de Cuba ejerció de correo para los mambises (los cubanos que se enfrentaron a España). Cada día corría 50 km. Ya se había ganado el apelativo de Andarín.

Llega el año 1904 y la ciudad estadounidense de Saint Louis (en el estado Missouri) es elegida para acoger la III Olimpiada de la Era Moderna. Alguien piensa que puede ser la oportunidad para Félix y le propone acudir a la cita olímpica para emular a Spiridon Louis, el griego que ganó la primera maratón olímpica moderna, que tras su logro se convirtió en una de las personas más populares de su país.

A Félix le encanta la idea pero tiene un problema. Es pobre como las ratas y no tiene cómo llegar a Estados Unidos. Así que decide pedir ayuda a los habaneros. Se pone una camiseta que reza “Coopere con un atleta que quiere participar en las Olimpiada de Saint Louis”. Al final, su tesón hace que consiga el dinero para el pasaje en barco.

Durante el viaje lo pasa fatal (nunca había navegado), sólo vomita y es incapaz de comer. Sobre su llegada, hay dos versiones. Una, que llega a Nueva Orleans y se gasta el poco dinero que tenía en bebida, juego y mujeres. La otra, que es la que yo creo, es que llegó con el tiempo justo a Saint Louis, lo justo para inscribirse, convirtiéndose así, por cierto, en el primer atleta olímpico de Cuba. Llegó con el tiempo tan justo que no tenía más uniforme que sus pantalones y sus duras botas de cartero, lo que provocó las mofas de sus 31 contrincantes (que por cierto, eran todos o americanos o británicos o griegos). Un alma caritativa le ayudó a cortar sus pantalones y así, su aspecto era algo más… atlético (foto).

carvajal
Al poco de empezar la carrera, el Andarín Carvajal tomó una ventaja considerable. Cuando el cubano iba por el kilómetro 15, uno de los favoritos, el estadounidense Fred Lordz, iba por el 10. A los 25 kilómetros, y a 32 grados de temperatura, Félix Carvajal empieza a notar algo que al final, será lo que le hunda: hambre.

El Andarín no había comido desde que salió de Cuba y estaba a punto de desfallecer. De repente, junto al camino, vio un manzano. Carvajal no se lo pensó y cogió cinco manzanas, que decidió comerse en plena carrera. Todavía no había acabado con la cuarta cuando vomitó, pese a lo cual continuó comiendo. Pero enseguida le sobrevino un agudísimo dolor de estómago. Le dio un ataque de diarrea. Tuvo que salirse del camino y evacuar. Cuando acabó, volvió a incorporarse pero de nuevo le dio otro ‘apretón’. En una de esas (hasta tres veces tuvo que parar), vio como empezaban a pasar contrincantes. Sólo cuatro pudieron superarlo, pero los suficientes para que Andarín acabara en un triste quinto puesto. Dicen que lloró amargamente. Cinco manzanas (algunos dicen que estaban podridas, otros que simplemente le cayeron mal al estómago) le apartaron de la gloria.Salir a correr está muy de moda (por cierto, si sois de los adictos a esta sana costumbre, aquí al lado tenéis el recomendable blog de Spanjaard). Para muchos, correr es un estilo de vida. Como el del protagonista de hoy y su curiosa historia. Creo que os va a molar. No esperéis un relato épico. Bueno, en realidad sí lo es. Es la historia de Félix Carvajal, alias Andarín.


Aunque como os decía, llegó quinto, el primero, Fred Lordz, fue descalificado, pues se supo que hizo gran parte del trayecto en el coche de su entrenador. Así, consiguió ser cuarto, a un paso de las medallas, que se llevaron los americanos Thomas Hicks, Albert Coray y Arthur Newton. Sólo 14 de los 32 participantes habían acabado la carrera.

Sin un duro, Carvajal tuvo que repetir su método de recaudación de dinero para regresar a Cuba, donde siguió siendo pobre, muy pobre. A pesar de ello, siguió corriendo en Cuba mientras la edad se lo permitió, hasta que el 19 de enero de 1949, un ataque cardíaco acabó con su vida. Todavía en Cuba, cuando alguien corre mucho, se dice que corre más que Félix Carvajal, o que Andarín.

Hasta aquí la historia de hoy. Ya os dije que no había espías, ni confabulaciones políticas, pero creo que merece la pena.

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