quinta-feira, 8 de junho de 2017

Tailandia se interpuso

En las finales del Cardín de boxeo, Tailandia ganó dos metales de oro y el resto del botín dorado quedó en poder de Cuba
Chatchai Butdee (izquierda) se llevó el oro en los 56 kg. Foto: Ismael Batista
Un excelente cartel de cierre tuvo el Torneo Internacional de Boxeo Giraldo Córdova Cardín, celebrado durante cinco días en la Ciudad Deportiva, donde Tailandia ganó dos metales de oro y el resto del botín dorado quedó en poder de Cuba.
La velada comenzó con un combate de alto vuelo entre el habanero Billy Rodríguez y el tailandés Thani Narinram, en los 49 kg. Desde el asalto inicial ambos hombres apostaron por el boxeo en la media y larga distancias, donde el local sacó la victoria por 4-1 gracias a su efectividad con la mano derecha.
Igual de atractivo resultó el duelo de los 52 kg, entre el santiaguero Frank Zaldí­var y el tailandés Tanes Ongjunta, con un apretado triunfo 3-2 del asiático. Zaldívar trabajó muy bien a Ongjunta con rectos y swines, mientras este realizó un boxeo por dentro con golpes al torso del antillano, pero nunca se mostró superior.
En la mejor pelea del cartel final, el tailandés Chatchai Butdee derrotó ajustadamente al anfitrión Osvel Caballero por 3-2, en los 56 kg. Definir un triunfador entre los dos resultó bien difícil, ya que ambos tuvieron buenos momentos durante el combate, en que mostraron superioridad sobre su adversario. Quizá, el éxito del púgil foráneo radicó en el primer round, al neutralizar a Caballero con golpes precisos y rápidos movimientos.
«A este rival lo pude ver en su combate de semifinal y me percaté que para ganarle tenía que tirar primero y cortarle el espacio sobre el ring, y eso fue lo que hice», resaltó Butdee.
La primera pelea entre cubanos llegó en los 60 kg, por intermedio de los habaneros Armando Martínez y Yoangel Moya, siendo este último el sorpresivo y merecido vencedor por 4-1.
«Estuve dos años fuera del boxeo y hace diez meses regresé. Es mi primera pelea con Armandito a pesar de que nos conocemos desde niños. Le gané, ya que aposté a la velocidad y precisión de mis golpes; además de evitar los continuos intercambios, pues él es un gran fajador y no podía caer en su estilo de pelea», dijo Moya.
El choque de los 64 kg fue una revancha, como había pronosticado el camagüeyano Kevin Brown, quien doblegó por 3-2 al tailandés Wuttichai Musuk. Con coraje y llevando casi siempre la iniciativa Brown trabajó con inteligencia y eficacia sus conexiones ante el mejor de los púgiles tailandeses que asistieron al torneo.
En los 69 kg, Arisnoidis Despaigne triunfó 3-2 sobre Luis Oliva, gracias a su mayor experiencia en la división, pues Oliva se encuentra en la categoría welter de forma transitoria antes de regresar a los 64.
La pelea más deslucida de la final resultó la de los 75 kg, en la que Hugo Noriega ganó por 3-2 a Yaniel Areu, con poco intercambio y demasiado estudio del adversario.
Los 81 kg tuvieron como medallista dorado a Osvary Morrell tras un sólido 5-0 ante Yasmany Reyes. El villaclareño Morrell realizó un gran segundo asalto con excelentes combinaciones de izquierda y derecha y un boxeo, por momentos, de riposta.
En +91 kg, Yoandy Toirac no pasó apuros contra Carlos Castillo, a quien superó 5-0, para repetir como único ganador de la versión del 2016. La pelea de Ángelo Morejón y Erich Ruiz, en 91 kg, no se efectuó por hallarse este último lesionado en uno de sus hombros. 

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