quarta-feira, 8 de fevereiro de 2017

SERIE DEL CARIBE

El encanto boricua (+Fotos)

Los Criollos de Caguas cortaron una maldición de 17 años sin corona para los elencos puertorriqueños en clásicos caribeños, y lo hicieron remontando posiciones cuando nadie contaba con ellos
CULIACÁN, Sinaloa.— Una semana atrás nadie pensaba que los Criollos de Caguas continuarían jugando en la 59 Serie del Caribe después del sábado, pero el comando puertorriqueño burló los pronósticos, resucitó cual ave fénix y ahora celebra su decimoquinto título en el torneo popularmente conocido como la pequeña Serie Mundial Latinoamericana.
Comandado por el mentor Luis Matos, los boricuas dieron un giro radical a su destino, porque en sus primeras tres presentaciones salieron por la puerta de atrás con marcadores no tan abiertos, pero sin ofrecer una imagen consistente ni esperanzadora para los parciales de Caguas y todo Puerto Rico, que veían cerca la posibilidad de que su maldición de 17 años sin coronas en estos eventos se extendiera un poco más.
Sin embargo, el sábado último comenzaron a materializar su ataque. Los maderos se encendieron y las conexiones de jugadores claves como el antesalista David Vidal o el designado Iván De Jesús Jr produjeron carreras en momentos cumbres, al igual que el Grandes Ligas avileño Rusney Castillo, quien tenía muchos focos encima por ser uno de los pocos jugadores de la lid contratados en el circuito profesional estadounidense.
Además, el pitcheo puertorriqueño también respondió en situaciones de peligro, algo que no había sucedido en sus primeras salidas. Particularmente en la final contra los Águilas de Mexicali la labor combinada de Adalberto Flores, Andrés Santiago y Miguel Mejía fue extraordinaria, al punto de dejar solo en cuatro jits a la artillería local durante diez entradas.
Pero la novena nunca bajó los brazos y respondió con un juego certero frente a los favoritos. Cuando culminó la ronda clasificatoria el domingo, todos se disputaron enfrentarse a los boricuas, a simple vista el rival más asequible en el partido de vida o muerte en semifinales.
A la postre los líderes Águilas del Zulia fueron a ese encuentro seguros de si triunfo y salieron destrozados, pues la tanda puertorriqueña tomó insalvable ventaja de seis carreras. Los venezolanos vieron como se diluían sus opciones de éxito ante el contrario más débil, sin dudas un golpe difícil de digerir.
En la discusión del oro los Criollos de Caguas encontraron entonces a Mexicali, el combinado anfitrión que había eliminado a Cuba por la fuerza de su pitcheo. Con el Nuevo Estadio de Tomateros repleto y todo Culiacán alentando a los Águilas la victoria parecía segura, pero tras diez innings el panorama cambió.
Una guerra de ceros se vivió en el moderno recinto, de la cual salieron airosos los visitantes gracias a doble de Yadiel Rivera, sacrificio de Jesmuel Valentín y elevado de sacrificio de Jonathan Morales, el noveno madero del orden boricua.
«Siempre lo menciono y no voy a dejar de repetirlo, este es un equipo especial, que no se rinde nunca. No nos tenían en cuenta y ganamos, una y otra vez. Hemos sabido venir desde atrás, cada cual ha hecho su trabajo sin ambiciones personal, lo mismo un toque de bola, un fly o un batazo por detrás del corredor cuando ha hecho falta. Eso nos convierte en un equipo especial» sentenció Morales tras el choque, cuando se desató una interminable fiesta de celebración.
Y no es para menos. Los equipos puertorriqueños llevaban 17 años sin levantar el cetro de la Serie del Caribe, una sequía demasiado larga para el segundo país que más coronas ostenta en estas lides, solo superado por República Dominicana.
Como es lógico, el hecho de haberlo conseguido en casa de los anfitriones tiene mucho más valor. Si bien jugamos en los dominios de los Tomateros de Culiacán, rival de los Águilas en la Liga del Pacífico, la ciudad se inundó de mexicanos provenientes de Hermosillo, Tijuana, Los Mochis y otras ciudad, todos apoyando al representativo nacional.
Muy a su pesar, no pudieron completar la fiesta, aguada por Puerto Rico, que contó en sus filas con el Jugador Más Valioso del torneo, el antesalista David Vidal, quien junto al designado Iván De Jesús Jr fueron los únicos de Caguas incluidos en el Todos Estrellas, copado por jugadores del elenco mexicano, como no podía ser de otra forma.
Foto: enviado especial, Ricardo López Hevia,



















Los Alazanes de Granma y Cuba también tuvieron protagonismo, pues merecieron la inclusión el inicialista William Saavedra, el camarero Carlos Benítez y el lanzador Lázaro Blanco, una de las grandes sensaciones en Culiacán.
El resto del Todos Estrellas lo integraron Sebastián Valle (receptor-México), Freddy Galvis (torpedero-Venezuela), Jason Bourgeois (jardinero izquierdo-México), Chris Roberson (jardinero central-México), Ronnier Mustelier (jardinero derecho-México) y Jake Sánchez (relevista-México). El mentor más destacado según los organizadores fue el local Roberto Vizcarra.
Así cerró el capítulo 59 de la Serie del Caribe en Culiacán, ciudad hermosa, repleta de gente servicial y hermosa, muchos amantes de la pelota, los cuales disfrutaron del torneo en las gradas, en las calles, en los bares, contagiando la urbe punta a cabo con el ambiente beisbolero.
Han dejado la parada alta a los siguientes organizadores, donde todo parece indicar volverán a repetir los mismos países contendientes, otra vez con Cuba en el calendario. Esperemos que así sea y en Barquisimeto, Venezuela, brille el talento de nuestro béisbol.

Béisbol-Serie del Caribe-Culiacan Final Mex vs PR gana los Criollos de Caguas 1 x 0 y son Campeones
Béisbol-Serie del Caribe-Culiacan Final Mex vs PR gana los Criollos de Caguas 1 x 0 y son Campeones

Judo: tres oro y una plata en Bélgica

Los judocas cubanos conquistaron tres medallas de oro y una plata en los torneos abiertos de Visé y Arlon en Bélgica

Alex García (izquierda) capturó la presea dorada. Foto: Ricardo López Hevia
BRUSELAS.—Los judocas cubanos conquistaron tres medallas de oro y una plata en los torneos abiertos de Visé y Arlon en Bélgica.
Los oros de Vanessa Godínez (48 kg) y Kaliema Antomarchi (78 kg) en Arlonse unieron al oro y platade los hombres en Vise.
Godínez, la más técnica del torneo, se impuso en la final a la japonesa Aoi Ogura por waza-ari, en combate extendido a regla de oro.
Antomarchi ganó los 78 kg ante la francesa Mathilde Gil, mientras la tercera competidora de la isla, Aliuska Ojeda, no avanzó a las discusiones de preseas en 57 kg.
En el Abierto de Visé, Alex García se coronó en más de 100 kg, al superar en la final por ippon al alemán Andre Breitbarth.Para llegar a la final el cubano también venció por ippon al estonio Juhan Mettis y al francés Cedric Caillon, y en su primer combate, tras quedar bye en la primera ronda, al holandés Kristiaan Laumen, por waza-ari.
El subcampeón mundial de Chelíabinsk 2014 en 100 kg, José Armenteros, conquistó la plata tras caer en la final por ippon ante el belga Toma Nikiforov, bronce en el Mundial de Astaná 2015.Armenteros venció por waza-ari al francés Mewem Ferey Mondesir, al alemán Jannis Leonhardt, por ippon, y al holandés Dominic Majowski, por tres waza-ari, según la página digital del torneo. Magdiel Estrada terminó en el séptimo puesto en los 73 kg, con tres éxitos, uno por ippon y dos por waza-ari, y sumó dos reveses.

SERIE DEL CARIBE

Cuba ha inspirado respeto

Los Alazanes de Granma supieron ganarse el respeto de la afición local, los rivales y la prensa internacional
Foto: Ricardo López Hevia
CULIACÁN, Sinaloa.—Cuando cayó el último out del partido semifinal entre Cuba y México, estaba justo detrás del plato. Dadas las estrictas medidas de seguridad que impedían acercarse a los peloteros, me había alejado de la zona de los reporteros en lo profundo de la banda izquierda para lograr un acceso inmediato a los pupilos de Carlos Martí.
Durante esos minutos previos al final del pleito conversé con varios agentes de seguridad que esperaban para entrar al terreno, quienes me confesaron su admiración por los Alazanes de Granma, un equipo que supo ganarse el respeto de la afición local, los rivales y la prensa internacional.
Las 20 000 almas que llenaron las tribunas del Nuevo Estadio de Tomateros no explotaron como esperaba cuando cayó ese último out de Alexander Ayala. Hubo ruido, y celebración, como es lógico, pero no un estruendo incontenible, tal vez porque muchos no deseaban tampoco que Cuba perdiera.
«Con cuatro equipos no es lo mismo, hubo un momento en que fue aburrido. Cuba ha llegado para darle un nuevo aire a la Serie y cada vez son más peligrosos», siguió comentando el hombre, vestido completamente de negro.
Y esa idea me hizo reflexionar, porque verdaderamente los Alazanes dieron muestras de que Cuba se ha superado desde su regreso a estas lides en el 2014. Aunque muchos ahora le colgarán el cartel de cuarto lugar (completamente intrascendente), ellos lograron el de­sempeño más sólido de un equipo antillano desde el I Clásico Mundial hace una década.
Sin tantos refuerzos como las novenas de Pinar del Río o Ciego de Ávila en las dos ediciones previas, la nave de las cuatro letras jugó pelota con seguridad y relajación, virtudes no muy frecuentes en equipos nacionales, según la apreciación de ellos mismos, y el pitcheo en particular se robó los cintillos con una actuación sublime (cuatro partidos permitiendo una carrera o menos).
Individualmente Lázaro Blanco ofreció una prueba de superación y devolvió la esperanza a toda una nación, porque no contábamos con un as en toda su medida (repertorio, velocidad, control y determinación) desde Norge Luis Vera, Pedro Luis Lazo, y Adiel Palma.
Un colega nos recordaba que el derecho granmense consiguió efectividad de 8.77 con 11 derrotas en la Serie 48, y luego transformó su ángulo de salida para provocar contactos débiles y una gran cantidad de roletazos, detalles que ahora lo colocan como el primer pitcher de Cuba.
«Es un equipo joven, versátil, que ha mostrado mucha calidad. Sus lanzadores están aptos para ganar un campeonato, sobre todo por Lázaro Blanco, que ha tenido un temporada de ensueño. Mis respetos y felicitación para ese equipo». Esas fueron las palabras del manager mexicano Roberto Vizcarra, resumen del sentir de la afición azteca, rendida con los cubanos, ovacionándolos en pie tras terminarse la semifinal.
¿Faltaron cosas? Por supuesto. El bajo nivel de la gran mayoría de los lanzadores en la Serie Nacional atenta contra el desarrollo de los bateadores, que cuando se enfrentan al pitcheo en torneos foráneos pagan las consecuencias.
No hay en Cuba una curva que se asemeje a la de Miguel Pena y Héctor Daniel Rodríguez, los verdugos de la semifinal, quienes explotaron sus rompientes contra el suelo para sacar de balance a toda una artillería, atada de pies y manos en toda la ruta.
Además, para mi gusto, Carlos Martí fue un tanto conservador a la hora de manejar las alineaciones. Se apegó en exceso a ideas tradicionales como la del zurdo contra zurdo, o la de no cambiar un lineup ganador, aun cuando se notaba que faltaba eficiencia de algunos hombres en turnos de vital importancia.
De cualquier forma, Cuba demostró que puede batirse sin miramientos con la pelota profesional caribeña, pequeño universo donde ya es mucho más respetada y valorada que hace unos años.