quarta-feira, 8 de março de 2017

VII SERIE MUNDIAL DE BOXEO

Revés aleccionador

El año pasado los Domadores perdieron 2-3 en su visita a Ucrania durante la fase clasificatoria de la WSB. De aquella derrota se aprendió y no se volvió a producir otra caída colectiva. Esperemos que al igual que en el 2016, el trabajo serio de los entrenadores y la disciplina de sus discípulos se impongan para levantar el tricampeonato de la Serie Mundial

Johanys Argilagos (derecha) tiene en Yurberjen Martínez a su más fuerte rival en los 49 kg. Foto: Sitio oficial de la wsb 
Estamos acostumbrados, digámoslo así, a que los boxeadores cubanos se impongan sin grandes sobresaltos en la inmensa mayoría de sus combates en cada una de las series mundiales de boxeo, desde que la Mayor de las Antillas se estrenó en estos eventos, a partir de la cuarta versión.
Pero el pasado 3 de marzo el idilio se rompió luego que los Domadores de Cuba en la llave C-1 (49, 56, 64, 75 y 91 kg ) fueran vencidos como visitantes 2-3 por los Heroicos de Colombia, de manera contundente.
Si bien es cierto que a nadie le gusta perder en el mundo deportivo y ya algunos aficionados hacen sonar las alarmas, hay que confiar en la escuadra que dirige el jefe de entrenadores Rolando Acebal. Los méritos internacionales cosechados por ese cuerpo de preparadores respaldan una absoluta confianza en ellos.
Tengamos en perspectiva que se trata de un año de campeonato mundial, previsto para Alemania en el mes de septiembre, y que antes habrá un Panamericano clasificatorio hacia esa cita, por lo que los pugilistas cubanos todavía no se encuentran al tope de sus condiciones, y que está comenzando el calendario de la Serie Mundial de Boxeo (WSB), donde acumulan par de éxitos.
Sin embargo, lo sucedido en el coliseo Bernardo Caraballo, de la ciudad de Cartagena de Indias, mostró lecciones que tienen que servir de enseñanza para el futuro. Lo primero es que la WSB no resulta un paseo para Cuba como muchos piensan. Aunque es afirmativo que a este certamen no acuden los mejores púgiles de la Asociación Internacional de Boxeo, siempre existen hombres con calidad y deseos de imponerse para acceder a competencias de mayor nivel.
Además, para el contrario que rivaliza con un púgil cubano se convierte en un motivo extra intercambiar golpes con miembros de nuestra escuela de boxeo, por la incuestionable calidad técnica de sus fajadores.
De los cinco hombres que viajaron a Colombia, solo Andy Cruz (64) convenció con un trabajo fino y seguro ante José Tordecilla. El matancero demostró en un año ser el número uno de la división en Cuba y posee condiciones para llegar más lejos.
A pesar de ganar 2-1 frente a Leonel de los Santos en los 56 kg, el también yumurino Javier Ibáñez pudo caer en su pelea, ya que la misma fue en extremo reñida. El gallo matancero evidenció lagunas en el combate desde la larga distancia, donde De los Santos —titular en el Córdova Cardín 2016, en 52 kg—  lo castigó con facilidad. Si Ibáñez aspira a ser el número uno nacional y desbancar a Robeisy Ramírez, tiene que trabajar fuerte en este tipo de situaciones.
La derrota 1-2 de Arlen López (75) sorprendió a todos, incluido su rival Jorge Vivas a quien le regalaron el combate. El guantanamero no estuvo en su mejor nivel, pero es necesario aprender que en casa del oponente, en un duelo apretado —máxime con el excelso pedigrí que acompaña al cubano— los jueces tienden a premiar, en mayoría, el ímpetu del menos reconocido.
Sobre Erislandy Savón (91) resaltar que perdió su pleito en toda la línea contra Deivis Julio. Los golpes de Savón fueron poco efectivos, con muchos swines fallados y descoordinación en su movilidad sobre el ring, frente a un boxeador de poco arsenal.
El camagüeyano Johanys Argilagos (49) tendrá que ponerse las pilas si pretende superar a Yurberjen Martínez en el futuro, quien le ha tomado la medida en sus dos confrontaciones. Desde el último Playa Girón hemos visto al minimosca Argilagos menos combativo y más defensivo, estrategia errada cuando se halla delante de un hombre que es una auténtica máquina de conectar golpes sin descanso.
El año pasado los Domadores perdieron 2-3 en su visita a Ucrania durante la fase clasificatoria de la WSB. De aquella derrota se aprendió y no se volvió a producir otra caída colectiva. Esperemos que al igual que en el 2016, el trabajo serio de los entrenadores y la disciplina de sus discípulos se impongan para levantar el tricampeonato de la Serie Mundial.

El equipo de Carlos Martí y el de nosotros

A pesar de la derrota, el elenco cubano mostró garra y logró batear al excelente pitcheo japonés

Foto: Ricardo López Hevia
TOKIO,-- Nos obliga la diferencia de horario a un análisis que encontrará, cuando lean estas líneas, el segundo resultado de Cuba en su ruta por el IV Clásico Mundial de béisbol, que como ya sabemos comenzó con un desenlace calculable. Sin embargo, a nuestro modo de ver la ecuación se indujo a un solo desenlace y se comprobó en el terreno que los factores podrían dar otro producto.
No es una clase de matemáticas, pero la estrategia predefinida marcó un rumbo. Dije que no condenaría la decisión del mentor Carlos Martí de enviar al montículo al pitcheo de segunda línea frente a Japón, aunque no hay dudas que la presencia de al menos uno de los de arriba le hubiera podido cambiar la cara al juego.
“Es cierto, el trabajo de los bateadores fue muy bueno, no lo habíamos hecho así en ninguno de los encuentros de preparación. Yo no esperaba que se comportaran con tanta soltura ante un pitcheo tan profundo como el japonés y visto así puedes tener razón, que con otro pitcher tal vez el resultado hubiera sido otro”, nos dijo con humildad, pero muy seguro de sí Martí, al finalizar el primer choque de su equipo aquí.
Dicen que agua pasada no mueve molinos, mas creo que la manera en que los jugadores cubanos se metieron en el pleito frente a los nipones, con una desventaja de 7-1 y pegarse a un 9-6, es el mejor mensaje que transmitió la selección nacional. Es el que hace pensar que tienen para más y el que ampara que una defensa monticular en ese cotejo le hubiera reportado muchísimo más.
En ese vuelco al partido pesaron los bates de hombres clave por sus posibilidades, como Alfredo Despaigne, Yurisbel Gracial y el joven Yoelkis Céspedes, también la habilidad de Roel Santos y la manera de competir de Alexander Ayala que desde que se paró en la caja de bateo en el tercer capítulo en contra de los nipones, sabía que elevaría a los jardines para empatar el choque y con tremenda calma lo logró.
“Le estoy muy agradecido a los entrenadores y a estos grandes jugadores del equipo Cuba. Me dijeron que saliera como si estuviera en la Serie Nacional, lo hice así y salieron bien las cosas. Estoy muy feliz por integrar esta selección, es lo que todos quieren. Y creo que estos tremendos peloteros que tenemos nos van a clasificar a la segunda vuelta”, dijo Céspedes.
Mientras, Roel Santos que no le gustó que lo cambiaran por un bateador derecho frente a lanzador zurdo, aseguró: “Es muy importante haber visto al equipo pegarse 9-6, saliendo de un 1-7 y anda menos que frente a un pitcheo super efectivo. Lo que hicimos dice mucho del que está batido en el terreno. No, no me disguste, el problema que no me gusta –creo que a nadie—que me sustituyan en un juego de tanta importancia. Pero estoy para lo que me necesiten, lo importante aquí y más grande que nosotros mismos, es el equipo y sus resultados”.
Es complejo expresarse casi al mismo tiempo que está ocurriendo aquí el choque Cuba-China, pero no creo que ni el mismísimo Bruce Chen con el aval de 17 temporadas en la Major League Béisbol, donde ganó 82 partidos con una efectividad de 4.64 carreras limpias por juego, pueda impedir la primera victoria de la Mayor de las Antillas en el CM2017.
Si el béisbol no hace una de las suyas y eso ocurriera, el planteo para Australia sería con Lázaro Blanco de abridor y de seguro todo el cuerpo de lanzadores, comenzando por los de primera fila, pues el día de descanso y las oportunidades que pueda dar el juego ante China si se fuera de un solo lado, le permitirá tenerlos disponibles a todos.
Insisto, si sale así, estaríamos en el mismísimo sendero de la estrategia del director campeón nacional cubano, la de decidir frente a Australia. Esa es la razón por la cual no me parecía justo juzgarlo, porque ha sido coherente con su planteamiento, aunque no concordemos. Creo, además, que lo está haciendo asiéndose a las posibilidades reales que le ha visto al equipo dentro de las características del torneo.
Estoy seguro que si los abridores en esta ronda hubieran podido hacer 80 disparos hacia home, ninguno de los que actuó frente a Japón hubiera pisado la tabla de lanzar. Por eso se trazó el objetivo de llegar a toda costa a la segunda etapa, donde Baños, Vladimir García y Blanco, que iría de tercero si lleva el juego de Australia hasta un quinto o sexto episodio, están más dentro de su ambiente o entorno de cantidad de envíos.
Recordemos que de esa misma manera actuó en la Serie Nacional, sin violentar un paso. Blanco le terminó con Matanzas en el séptimo choque, el que lo metió en la final y ya en ella lanzó en el tercer encuentro. No lo tuvo ni en el primero ni en el segundo, pero le venció en el tercero, casi sepultando las aspiraciones de Ciego de Ávila de resurgir.
Ya se que ni por mucho la contienda nacional se parece a esta, pero entiendo a Martí y a su estrategia, conservadora, fría, calculadora, sí, pero es la suya, es además, su responsabilidad. También las estrategias se evalúan y si no dan resultados, difícilmente alguien diga que fue acertada.
Nos encontraremos, página mediante, solo una horas después de acabarse el Cuba-China y aunque la prensa no tiene equipo, sino la obligación de informar y opinar sobre los hechos, el mío, el de este periodista, es el mismo que dirige Carlos Martí, el de Cuba.


CUBA-AUSTRALIA EN CM2017

Vamos pa’ rriba del lio

Viernes de decisión, de final en el grupo B, los dos contendientes, Australia y Cuba tienen que salir a buscar la victoria, requisito obligatorio para inscribirse en la segunda etapa
Foto: Ricardo López Hevia
TOKIO. – Carlos Martí es un mentor al que se le ve poco en el terreno, la pasa siempre en la cueva, tratando de que no se le escape ningún detalle. Por eso fue raro y hasta sorprendente el mitin que hizo con sus peloteros, a la vista de todo el estadio y de los televidentes, en la tercera entrada del juego contra China en la segunda jornada del grupo B de este CM2017. Lo vimos gesticular, hacerse sentir. Nadie más habló en la súbita e inesperada reunión.
-- ¿Qué le dijo a los jugadores, usted parecía bien molesto?
--Le dije cuatro cosas, les hable como lo hacemos nosotros en un campo de pelota. Se estaban acomodando a un ritmo de juego que es inferior, al que respetamos mucho, pero que es sin dudas inferior. Todos buscaban un batazo, querían hacer lo que no han logrado todavía ni en la preparación ni aquí.
“Necesitaba que comprendieran que había que atacarlos, que aunque no tuvieran el nivel de nuestro equipo, nosotros si teníamos que mostrarnos como somos, enseñar de lo que somos capaces. Pero para eso demandábamos de la entrega, de los pequeños detalles que hacen grande a un pelotero: dar un jit presionar a la defensa con el corrido, robar bases. En otras palabras había que despertarlos. No, yo no estaba molesto, solo que hay momentos que llevan expresarse diferente”.
Me aseguro que eso no cambia en nada la química y el trabajo de grupo que han hecho, al que consideró de excepcional. “Es lo que más destaco de este equipo, hay jugadores de 30 años sí, pero muchos está asumiendo aquí su primera gran responsabilidad y la manera en que la enfrentan impresiona y es digno de admirar. Otros son muy jóvenes y hasta han liderado la ofensiva como Santos y Céspedes, quienes reciben no solo el reconocimiento de los establecidos, sino también su apoyo. Eso dice mucho de la calidad humana de estos deportistas”.
Del juego frente a China no hay mucho más que decir. Primer tercio más parecido a un partido de tenis que a uno de pelota, por el silencio sepulcral en el Tokio Dome y partir del cuarto un solo equipo en el terreno como debió ser desde el inicio. Hoy la selección cubana descansa y el asueto del calendario, no de prácticas, nos puso a conversar con varios de los protagonistas.
A Vladimir Baños le tocó, en la pasada Serie del Caribe, el juego que decidía la ubicación del monarca cubano, Granma, en las semifinales de ese evento. Tenía que salir preciso, aunque entonces ya estaba clasificada su escuadra. Venció 4-0. Aquí no había otra que ganar, aunque China no es aquel México al que blanqueó, pero si tenía que esmerarse, era todo o nada.
“Me sentí muy bien, sabia del compromiso, busque sacar siempre el primer out, no de desesperarme y avanzar lo más que pudiera para dejarle menos trabajo a mis compañeros y que estuvieran listos para Australia. Me encuentro en optimas condiciones, muy motivado y eso me ayudo mucho a lograr el objetivo”, sentenció el pinareño que firmó una faena de cinco completos con cuatro ponches sin boletos y solo un jit permitido.
Habíamos comentado que el espectáculo en las gradas del Tokio Dome, tiene un referente singular. Cada jugador japonés tiene una pieza musical, un cántico. Partituras de ese pentagrama son también los que juegan en la liga profesional japonesa, como lo hace ahora Alfredo Despaigne. Cuando el granmense empuña el estadio le canta.
Él nos contó que varios de los peloteros de la selección nacional de Japón le expresaron la buena impresión que le causaron los bateadores de la Mayor de las Antillas. “Se sorprendieron por lo aplicado que fuimos en la caja de bateo y la manera de pegarle a la pelota. Ellos son mis amigos, pero no estaban tratándome con cariño. Nuestro equipo le bateó a dos de sus mejores lanzadores. En mi opinión Marimoto, el primer relevista japonés, es uno de los serpentineros más difíciles de conectarle”-
Despaigne cree que al inicio con China los bates estaban amarrados. “Fue un poco complejo adaptarse, ajustarse. Después encontramos el camino y listo. Puedo afirmar que estamos en el mejor momento al bate, debemos aprovecharlo. Creo también que el equipo no se ha visto mal, pelea cada lanzamiento y esa es la razón de la mejoría”.
Uno de esos hombres de 30 o más de los que habla Martí es Alexander Ayala. El camagüeyano es de esos atletas que brilla más que por sus atributos técnicos o tácticos, por su carácter de competidor. Se le veía contrariado tras el revés con Japón en la apertura. “No me salía el batazo, le di bien a la bola y no lograba resultados satisfactorios, no puede dar jit”, expresó. Pero sí elevó contra la cerca del jardín central y allí fue víctima de una joya de Norichika Aoki, sin impedir que la conexión sirviera para empatar. “Fue un buen contacto y con toda la intención de levantarla. Este equipo está mentalizado en la victoria, en pasar a la segunda vuelta y soy un convencido de que podemos lograrlo”, enfatizó.
Si alguien tenía dudas sobre Roel Santos, el muchacho de Niquero se ha encargado de disiparlas. Hasta hoy lo que ha hecho a la defensa del jardín central es lo mejor del certamen y al bate va de 7-4 en una loable labor como primer bate. “Te dije que estaba muy bien preparado. Es muy importante que yo produzca para que los bateadores clave decidan. Me siento feliz por ese aporte y siempre trataré de darle una base más a mis batazos, es lo que me toca y lo seguiré haciendo”, afirmó.
Iba a preguntarle a Frank Camilo, el receptor cubano por los robos de bases de los oponentes, cuatro en total en la misma cantidad de intentos. Sin embargo, la explicación me la dio el propio director, quien aseguró estar preocupado, pero no por su enmascarado. “Claro que no, él es excelente en la defensa, incluyendo la custodia y captura de los corredores. Es que se la están robando a nuestros lanzadores, a veces casi de manera franca. Eso habrá que trabajarlo, porque ni con dos cátchers resolveríamos el problema cuando eso pasa”.
Por cierto, el colega Yasiel Cancio, de Prensa Latina, le preguntó al director cubano si como manager el juego frente a Australia es el más importante de su larga carrera de más de 45 años. “Hay muchos juegos importantes, es mucho el tiempo sobre el terreno. No quiero meter presión a los jugadores con eso de si para mi es importante o no. Si perdemos no creo que se caiga el mundo por eso, no está en los planes, pero la pelota es un juego. Les he dicho que lo más importante es que disfruten su juego, sus buenos contactos o grandes jugadas. Ganarle a Australia es lo más importante ahora, pero no es que sea el juego de mi vida”.
Evidentemente quiso que sus palabras no sumaran una responsabilidad adicional a sus pupilos. El viernes, es viernes de decisión, de final del grupo B, pues presumiblemente los de la isla continente lleguen con idéntico balance de 1-1, al caer ayer ante Japón por 4-1 con el segundo jonrón en la justa de Tsutsugoh.
Ojo, la palabra presumiblemente pasa por la respuesta que John McLaren, timonel de China, le dio al tambiñen colega de Trabajadores, Joel García. “La verdad es que yo también vine a ganarle a Cuba, a dar esa sorpresa y mantuvimos un buen desafío en el primer tercio. Pero si me preguntas si pudiéramos derrotar a Australia, te digo que sí.
Lo más lógico es que los australianos superen a China sin mucha demanda para su pitchers, lo que presagiaría que en la lomita aparezcan Liam Hendrick, Travis Blackley, Steve Kent, al veterano Peter Moylan y Todd van Steensel, quienes no vieron actividad ante Japón. Todo ellos pertenecen a organizaciones (equipos de MLB). Los cubanos no tendrán ese abolengo, pero ya anunciaron a la armada más potente, con Lázaro Blanco en la proa y “después el mismo orden empleado ante China”, indicó Martí.
La verdad que lo del viernes podríamos llamarle la final del grupo B y así hay que encararla. Se trata de todo o nada. Si Australia vence a China llegaría igual que Cuba con 1-1; si perdiera lo haría con 0-2 y una victoria lo igualaría con 1-2, pero además clasificaría. Mario Vega, hoy coach de primera de la selección nacional, pero hombre competidor de esos que nunca están derrotados, nos dijo que “Vamos pa´rriba del lío”.