segunda-feira, 4 de setembro de 2017

XIX CAMPEONATO MUNDIAL DE BOXEO

Cuba en la élite


Faltan casi cuatro meses para que concluya el 2017 y desde ya el boxeo cubano presenta sólidas credenciales para llevarse la distinción de mejor disciplina deportiva en el año en curso

El 81 kg Julio César la Cruz (izquierda) es el único boxeador en activo de la AIBA con cuatro coronas mundiales. Foto: AIBA.com
Faltan casi cuatro meses para que concluya el 2017 y desde ya el boxeo cubano presenta sólidas credenciales para llevarse la distinción de mejor disciplina deportiva en el año en curso.
Semejante reconocimiento se puede sustentar tras la coronación por países de Cuba el sábado último en el XIX Campeonato Mundial de Boxeo, celebrado en la ciudad germana de Hamburgo. La tropa que encabeza el jefe de entrenadores Rolando
Acebal retuvo la corona obtenida dos años atrás en Catar y que había estado ausente de sus vitrinas desde la versión de Mianyang, China, en el 2005.
A tierras alemanas se llegó con el objetivo de asegurar el primer lugar, apoyados en seis medallas: tres de oro, una de plata y dos de bronce, según el augurio precompetencia. Sin embargo, ese metódico pronóstico realizado por el prestigioso colectivo de entrenadores cubanos se quedó por debajo de la realidad, al facturarse un total de siete preseas: cinco doradas y par de plateadas.
Ese performance ratifica la calidad de los púgiles del patio, quienes siguen estando a la cabeza en cuanto certamen internacional organiza la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA) y ahora no fue la excepción, pues varios de ellos rindieron el mejor torneo de sus vidas. Esos son los casos, por solo mencionar dos ejemplos,  del 64 kg Andy Cruz y su compañero Erislandy Savón (91 kg), quienes avanzaron hasta el oro por distintas vías.
Cruz, el ligero-welter yumurino, se ha convertido en menos de un año en un hombre difícil de doblegar sobre los encerados nacionales y foráneos, a base de un boxeo muy técnico con pocas fisuras y donde predomina la estabilidad y potencia de sus golpes en la corta, media y larga distancias. Por su parte, Savón dio el gran paso que tanto le reclamaba desde años atrás la afición local. En la arena Sporthalle, el guantanamero tuvo un rendimiento de menos a más, siendo su consagración el combate por el oro ante el favorito ruso Evgeny Tishchenko, gracias a su efectiva mano derecha y su aplomo ante un hombre poseedor del oro olímpico en Río 2016.
El Mundial de Alemania reunió a buena parte de los mejores exponentes de la AIBA en un año posolímpico y que, por lo general, algunas de las grandes figuras se lo toman como merecido descanso o bien sea para transitar hacia al boxeo profesional. Sin embargo, en esta oportunidad en casi todas las divisiones se presentaron los mejores hombres del planeta, medallistas estivales y universales de justas anteriores, garantizándose la calidad y combatividad, particularmente en las instancias finales a donde llegaron, salvo alguna excepción, los primeros sembrados.
Otro detalle es que la corona por equipos se consigue tras haber quedado la franquicia Domadores de Cuba en el segundo lugar, par de meses atrás en la VII Serie Mundial de Boxeo (WSB), resultado ese que lejos de constituir un fracaso marca la persistencia de los puños cubanos en instancias finales, ya que no es tarea fácil escalar al podio individual y colectivo una y otra vez, año tras año.
Las palmas para cada unos de los entrenadores de la preselección cubana de boxeo, héroes anónimos, quienes tragan en seco ante cada derrota de sus pupilos y tienen inmediatamente que descifrar los errores de los alumnos para su corrección y ponerlos nuevamente en óptima forma deportiva hacia citas venideras.
Si en estos momentos se impone un descanso para la familia del boxeo no será por un largo periodo de tiempo. El campeonato nacional Playa Girón está a la vuelta de la esquina –diciembre– y a continuación llegará la octava versión de la WSB, en un 2018 de Juegos Centroamericanos y del Caribe, y donde el buque insignia del deporte cubano se impondrá retos superiores.

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