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sexta-feira, 26 de agosto de 2016

MIJAÍN LÓPEZ

“Todo lo que hago es por mi pueblo”

El tricampeón olímpico fue recibido en su poblado natal de Herradura por una multitud que festejó en grande su actuación en Río de Janeiro
Mijaín recibió el calor de sus coterráneos. Foto: Rosales, Alejandro
PINAR DEL RÍO.—“Yo fui a la Olimpiada a ganar, porque este pueblo lo merecía”, afirmó el gigante de Herradura, Mijaín López, ante una multitud que festejó en grande su actuación en los Juegos de Río de Janeiro.
Con una de las mayores fiestas populares que se recuerden en esta localidad del sur de Vueltabajo, los pinareños recibieron al abanderado de la delegación cubana, para celebrar junto a él su tercer título olímpico.
Sobre una tarima improvisada en el parque de Herradura, ante miles de personas, Mijaín agradeció las muestras de apoyo y de afecto.
“Sabía que mi pueblo esperaba este resultado, porque conoce que soy un atleta que me he sacrificado mucho, y que he estado guerreando desde chiquitico”, dijo, y añadió que en cada salida al colchón sus primeros pensamientos son siempre para su país y su provincia.
“Todo lo que hago es por este pueblo. Cuando salgo a luchar, siento que estoy defendiendo estos momentos y todas las cosas lindas que tenemos”.
El gigante de los 130 kilogramos de la lucha grecorromana, señaló que Pinar del Río había sido nuevamente la provincia de Cuba más destacada en los Juegos, y que Herradura, contando los tres títulos conquistados por él y el bronce de su hermano Michel en boxeo (Atenas 2004), suma cuatro medallas olímpicas, algo que hay países que nunca han logrado. “Nosotros, aunque casi no nos veamos en el mapa, aparecemos en la historia”.
Dijo además que dedicaba este último triunfo al líder de la Revolución, Fidel Castro, por sus 90 cumpleaños. “No pude estar acá, para celebrar junto a él, pero pienso que cumplí ganando la medalla de oro y dándole el alegrón que se merece”.

segunda-feira, 22 de agosto de 2016

Río conduce a Tokio

En la ceremonia de clausura en el mítico estadio Maracaná, se produjo la última entrega de medallas de los Juegos, a los vencedores de la maratón varonil

Río 2016 ya es historia. La XXXI Olimpiada ya es historia. Los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Sudamérica ya son historia. La lid bajo los cinco aros de la urbe carioca bajó sus cortinas este domingo, con la ceremonia de clausura efectuada en el mítico Estadio Jornalista Mário Filho, o simplemente Maracaná.
En ese templo del fútbol brasileño se apagó la llama olímpica, que desde el 5 de agosto pasado arde y es testigo de las múltiples hazañas atléticas, y se entregó el relevo de la cita estival a Tokio, la gran ciudad japonesa que organizará el magno evento dentro de cuatro años.
“Llegamos como huéspedes, nos vamos como amigos. Fueron unos Juegos maravillosos, en la Ciudad Maravillosa”, sentenció el presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach, quien dio por clausurados los Juegos en medio de una colorida ceremonia de despedida, aderezada por todo el sabor del Carnaval de Río, emblema brasileño.
Si bien en la apertura hubo un claro mensaje medioambiental, ahora predominó un ambiente más callejero. “La idea es hablar del arte creado por la gente, y es por eso que el Carnaval es un aspecto ineludible”, explicó la directora creativa del espectáculo Rosa Magalhães.
Como en el adiós de Londres hace cuatro años, cuando los brasileños ocuparon una parte de la clausura, ahora la próxima sede tuvo un espacio especial, preámbulo de lo que viene en Tokio 2020, con una puesta en escena basada en las milenarias tradiciones culturales de Japón y las crecientes innovaciones tecnológicas del país asiático.
“Queremos mostrarle no solo a las personas de Río, sino también de todo el mundo que estamos muy entusiasmados de ser sede de los Juegos en 2020”, comentó Hidemasa Nakamura, director de planificación del espectáculo de inauguración.
Lo cierto es que su presentación no desentonó en lo más mínimo, con la presencia de dibujos animados y videojuegos como protagonistas fundamentales, tanto que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, interpretó el popular personaje Super Mario de los juegos de consola.
Además, se produjo la última entrega de medallas de los Juegos, a los vencedores de la maratón varonil. El oro fue para Eliud Kipchoge, de Kenya, la plata del etíope Feyisa Lilesa y el bronce en manos de Galen Rupp, de Estados Unidos.
El presidente del Comité de Río 2016, Carlos Nuzman, expresó que la ciudad ha sido el mejor lugar del mundo, y allí se ha visto el triunfo del deporte, motivo para disfrutar. “Los Juegos de Río quedarán para siempre en la memoria de los hombres y mujeres que los hicieron realidad. Muchas gracias a todos y suerte para Tokio 2020”.











LUCHA LIBRE

Estreno sin podio


Ninguno de los dos luchadores cubanos del estilo libre pudo subirse al podio en la apertura de esta modalidad en los XXXI Juegos Olímpicos, una velada en la que dos predestinados por los pronósticos para ser finalistas no llegaron a esa instancia

RIO DE JANEIRO.—Ninguno de los dos luchadores cubanos del estilo libre pudo subirse al podio en la apertura de esta modalidad en los XXXI Juegos Olímpicos, una velada en la que dos predestinados por los pronósticos para ser finalistas no llegaron a esa instancia.
YowlysBonne (57 kg) perdió en la disputa de la medalla de bronce frente al iraní HasamRahimi y según su entrenador, Julio Mendieta fue a causa de una concepción táctica errónea. “A este nivel se tienen muy pocas posibilidades de éxitos apostando al contraataque, como lo hizo él en el combate por el tercer lugar”, expresó.
Bonne derrotó en su primera salida al uzbeko AbbosRachmonov por 7-3; venció al senegalés Adama Diatta por 4-1 y perdió 8-4 con el japonés Rei Higuchi, enterrador de uno de esos sagrados en la profecía antes de llegar aquí, justamente Rahimi, subtitular mundial del 2015 y ganador de la Copa del Mundo de ese año.
A nuestro juicio,Bonne se desempeñó bien hasta ese último combate con el gladiador de Irán, pues incluso frente a Higuchi, viniendo de abajo alcanzó empatar con uno de esos contragolpes, que también le trajeron consecuencias adversas en este pleito, pues era presa fácil su pierna delantera. Tanto con el asiático como con Rahimi, esa fue su principal deficiencia y no resolverla le costó no colgarse una presea. Mendieta, además, aseguró que “él no atacó como nos tiene acostumbrados, fíjate que en cada una de las victorias era él quien proponía la ofensiva”.
En los 74, Liván López desde su estreno con FrievNaskidaeva, que de español solo tiene la inscripción en estos Juegos, se vio con deuda física sobre el colchón. Aunque venció 6-2, extrañamos su fogosidad, velocidad y combatividad en cada presentación. En su segundo combate, el kazajo GalymzhanUsserbaye, le demandó mucho más y pese a ir delante 3-0 en el primer parcial, le marcaron siete unidades en un pestañazo. Sacó a relucir ese extra que siempre le hemos visto y logró pegarse 7-8. Sin embargo, otra vez el físico le jugó una mala pasada: con una buena presa y al filo del límite del área, les faltaron fuerzas para conseguir al menos un punto que le diera el empate y la victoria, pues en la lucha el que marca último gana, es decir, ríe mejor.
Sin embargo, se fue cabizbajo entre otras cosas porque, como ocurrió, su vencedor no poseía la calidad para seguir avanzando en el organigrama y mandarlo al repechage por la medalla de bronce.
Hoy Reinieris Salas, en 86, debe salir airoso de su primer encuentro, pero en la segunda parada estaría con el boricua Jaime Espinal, subcampeón olímpico, o el turco SelimYasar, segundo del pasado mundial. “Como ves son organigramas bien complejos, siempre con mucha demanda y para avanzar no se puede cometer ni siquiera un error, porque cuesta”, afirmó Mendieta.

El atletismo quedó como gran deudor

En el caso de la delegación cubana —41 atletas al restar las bajas de Dayron Robles y Pedro Pablo Pichardo—, muy pocos fueron los que dejaron un sabor agradable

Solo con el bronce de Denia Cabellero accedió Cuba al podio. Foto: Getty Images
RÍO DE JANEIRO.—Las actuaciones del relevo varonil de 4x400 metros planos en la noche sabatina y del maratonista Richer Pérez en la mañana dominical hicieron olvidar de mo­mento las desdichas del atletismo cubano en los Juegos Olímpicos Río 2016.
No es que hayan obtenido medallas. Agradan las subidas al podio. Es verdad. Pero no lo son todo en el deporte competitivo. A veces se hace el máximo posible o más allá y las medallas no llegan. Pero queda la satisfacción.
En el caso de la delegación cubana —41 atletas al restar las bajas de Dayron Robles y Pedro Pablo Pichardo—, muy pocos fueron los que dejaron un sabor agradable. Ni siquiera marchó conforme la única medallista, la bronceada Denia Caballero, quien como muestra de dignidad deportiva reconoció su culpabilidad en no lanzar el disco sobre los planificados 67 metros o más.
Una laureada a montones como Yarisley Silva y menciono solo las más importantes: subcampeona olímpica 2012, mo­narca mundial bajo techo 2014, monarca mundial al aire libre 2015, recordista de la Liga de Diamante con 4.84 este año, tan cerca como en junio pasado, admitió que tuvo un mal día al no poder con 4.70 y aceptar un séptimo puesto compartido.
Los pupilos del técnico Gabino Arzola en las pruebas múltiples sí pudieron sacar la cara. Y ninguno obtuvo medalla.
Yorgelis Rodríguez séptima con récord nacional en el heptatlón y Leonel Suárez sexto en decatlón con el mejor total después de su bronce de Londres.
Igual, los discípulos de Eloína Kerr mostraron todo su esfuerzo, como Yoandys Lescay, que ni llegó a la final, pero se le vio dejar alma y corazón en la pista con la mejor carrera individual de su vida. Luego volvió a sobresalir con sus compañeros del relevo William Collazo, Adrián Chacón y Osmaidel Pellicier, firmantes de un sexto lugar con el cuarto registro cubano de todos los tiempos y la segunda mejor actuación olímpica después del metal plateado alcanzado en Barcelona 1992 cuando corrían estelares como Roberto Her­nández y Norberto Téllez, y delante del séptimo lugar de Montreal 1976 impulsado por Alberto Juan­to­rena.
En la clasificación hicieron su mejor marca del año pegada a los tres minutos y ya eso hubiera bastado para una despedida aceptable. Pero al clasificar por los azares del destino (descalificados dos relevos importantes), prometieron mejorar y lo cumplieron.
Lázaro Martínez llegó a la final del triple y sin embargo el octavo lugar nunca recibió el brillo de un salto efectivo. Ni acercarse a los 17 metros pudo. Menos Ernesto Revé, que ni clasificó. Y la escuela cubana tiene un sobrado prestigio que está obligada a defender siempre, como él mismo lo ha hecho anteriormente, pues tiene nada menos que tres títulos mundiales por edades, uno sub 18 y dos sub 20 años.
Richer Pérez luchó y luchó durante 42 kilómetros y 195 metros, quedó en el lugar 46 (entre 155 que tomaron la partida) con un tiempo en el entorno de sus mejores resultados (dos horas, 18 minutos, cinco segundos) y sin embargo, dejó un mejor ambiente porque ningún cubano jamás corrió tan rápido bajo los cinco aros y el lugar ocupado es el más destacado de los últimos 40 años y el segundo histórico, después del 33 de Rigoberto Mendoza en Montreal 1976, sin corredores de África.
Presenciamos en Río una faena olímpica decepcionante del atletismo. La más pobre de toda la etapa del deporte revolucionario. Por medallas, hasta en Tokio 1964 fue conquistada una de plata por Enrique Figuerola, frente al solitario bronce de Denia Caballero ahora.
Por puntos apenas se sumaron 16.5 y ese total solo supera únicamente a los 11 de la misma cita japonesa. Desde Ciudad México hasta la fecha siempre hubo más. ¿Qué pasó? Es lo que tendrán que definir las autoridades y técnicos de este emocionante deporte.

Golpe a golpe, así caminó el boxeo

Este deporte vuelve a hacer una valiosa contribución al medallero en el cierre de los Juegos. Solo cuatro campeones mundiales elevados a la gloria olímpica

Robeisy y Arlen se despidieron con demostraciones convincentes. Foto: especial para Granma, Roberto Morejón,
RÍO DE JANEIRO.—Nuevamente el boxeo cristalizó un cierre decisivo en el que, como dijo el técnico Rolando Acebal, nuestros dos últimos finalistas salieron a ganar “de todas, todas”.
Los oros de Robeisy Ramírez (56 kg, sexto bicampeón olímpico de Cuba a sus 22 años de edad),Arlen López (75) y Julio César la Cruz (81), sumados a los bronces de Johanys Ar­gilagos (49), Lázaro Álvarez (60) y Erislandy Savón (91), ubicaron al elenco en el segundo escaño del medallero (3-0-3), aventajado por Uzbequistán (3-2-2), que también presentó equipo completo.
Detrás les siguieron Kazajstán (1-2-1), Fran­cia (1-1-2), Rusia (1-1-2), Brasil (1-0-0), Azer­baiyán (0-1-1), Gran Bretaña (0-1-1), Estados Unidos (0-1-1), Colombia (0-1-0), China (0-0-1), y otro grupo de países con solo un bronce.
Cuba llevó a Londres 2012 ocho exponentes y consiguió dos títulos e igual cantidad de bronces. Aquellos premiados repitieron en di­ferentes divisiones, como Robeisy Ramírez, oro en los 52 kg cuatro años atrás, y el monarca de entonces en los 64, Roniel Iglesias, eliminado en los 69. Lázaro Álvarez, tercero de la cita londinense en los 56 —ascendido a los 60—, volvió a ocupar la misma plaza; mientras Yasnier Toledo, bronce en los 60 en el 2012, no pasó de su segunda salida en los 64 kg.
REALIDADES SOBRE EL RING
No pocos aficionados presagiaron más de tres oros para la decena de pugilistas cubanos, vaticinios lanzados, esencialmente, a partir del éxito de los Domadores sobre los Corazones de León británicos, primer lugar que selló su impecable trabajo en la VI Serie Mundial. Los vencedores acumularon 56 victorias en 60 salidas, ro­tando sobre el encerado a 20 pugilistas.

Aun cuando nuestros hombres sobre el ring en esta Olimpiada no alcanzaron el propósito de sobrepasar los tres títulos, a la luz de la actuación general de la delegación, vuelve el boxeo a ser una de las disciplinas —junto a la lucha grecorromana (2-1-0) con cuatro competidores— de ma­yor eficiencia.
El jefe de entrenadores Rolando Acebal, consultado por Granma después de efectuados varios carteles, consideró difícil sobrepasar los tres oros, debido a la calidad mostrada por los rivales en esta lid de nuevo formato, en la que cuando algunos están casi terminando su faena, otros no han debutado.
Se conoció que varios jueces-árbitros quedaron excluidos de la competencia por la Asociación Internacional de Boxeo debido a reclamaciones frente a desacertados veredictos. Acebal en ningún momento achacó a esas decisiones erradas los reveses de Lázaro Álvarez, Roniel Iglesias, Yasnier Toledo y Erislandy Savón, quienes pudieron hacer más por el triunfo, según ratificó el jefe de entrenadores una vez concluido el evento.
TRES MONARCAS DEL ORBE CON ORO
En las 25 ediciones olímpicas del boxeo, Estados Unidos mantiene el liderazgo con 50 preseas doradas, 24 plateadas y 39 de bronce. Sin embargo, trajo a Río seis contendientes (49 kg, 52, 56, 60, 64, 75) que resultaron reducidos a la presea plateada de Shakur Ste­venson (56) y al bronce de Nico Miguel Her­nández (49). Cuba ascendió a 37 de oro, permanece en 23 de plata y elevó a 41 sus terceros lugares.
De los 286 boxeadores de 76 naciones que rivalizaron, solo dos monarcas de la cita londinense, Robeisy Ramírez y Roniel Iglesias, animaron la fiesta, en una batalla donde se involucraron los diez campeones del mun­dial de Catar 2015 y únicamente Arlen López (75), Julio César la Cruz (81), el ruso Evgeny Tishchenko (91) y el francés Tony Yoka (más de 91) tocaron la gloria olímpica, amén de otros dueños de plata y bronce del orbe eliminados en el camino.
CAMPEONES POR DIVISIONES
49 kg: Hasanboy Dusmatov (UZB). 52: Sha­khobidin Zoirov (UZB). 56: Robeisy Ra­mí­rez (CUB). 60: Robson Conceiçao (BRA). 64: Fa­z­liddin Gaibnazarov (UZB). 69: Daniyar Yeleu­ssinov (KAZ). 75: Arlen López (CUB). 81: Julio César la Cruz (CUB). 91: Evgeny Tishchenko (RUS). Más de 91: Tony Yoka (FRA).

sexta-feira, 19 de agosto de 2016

CUANDO EL RÍO SUENA

Jerarquizar la prioridad

Si va­mos a as­pirar a un alto resultado, boxeo, ju­do, lu­cha y taekwondo, requieren un respaldo ma­yor que el resto en el aseguramiento de su preparación

La lucha greco cumplió un rol protagónico entre los deportes de combate. Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
RÍO DE JANEIRO.—Cuba trajo a los XXXI Juegos Olímpicos 124 atletas en 18 disciplinas de­portivas y se­rá medallista en atletismo (en el cual al menos podrían ser dos pues esperamos a Yarisley Silva en la pértiga hoy), en lucha, ju­do, bo­xeo y es alta la probabilidad de que el cam­peón mundial del 2013 y bronce en el 2015 de taekwondo, Rafael Alba, también lo sea.
Desde que se preparaba esta co­mitiva, la fuerza estaba en esos de­portes de combates. Cu­ba no hizo na­da distinto al resto de las naciones, incluso aquellas que tienen todo el dinero del mundo, pues hasta los po­derosos han concentrado el llenado de sus alforjas en tres disciplinas como máximo.
Por ejemplo, si analizamos el me­dallero sin incluir los resultados de ayer, salta a la vista que so­lo seis países habían podido llegar a diez o más títulos. ¿Y cómo lo han hecho? Pues la superpotencia estadounidense, obtuvo 30 en ocho de­por­­tes, pero con uno solo, la natación alcanzó más del 50 %, y si se le suma el atletismo, llega al 70 %.
Otro tanto ocurre con Gran Bre­taña, ganadora hasta ese entonces de 19 diademas en ocho disciplinas, pero únicamente con el ciclismo de pista consiguió el 32 %. Lo de China es pareci­do, con las mismas 19 que la comitiva británica, lo­gró en dos disciplinas clavados (cinco) y levantamiento de pesas (cinco), el 53 % de su botín y si le agregáramos las cuatro del tenis de mesa, en­tonces el peso de esas tres modalidades en el to­tal de victorias serían del 74 %.
De las 12 de oro de Rusia, cuatro son en la es­gri­ma para un 33 % de esa cosecha aurea; Japón de las diez preseas de primer lugar, en dos ma­nifestaciones, judo (tres) y lucha fe­menina (tres), totaliza el 60 %. Ale­mania es de los que tienen más de una decena de coronas, la excepción, porque de lo contrario no existiría la regla. La co­mi­ti­va germana ha diversificado en siete expresiones atlé­ticas sus 13 presencias en lo más alto del po­dio.
Y si vamos a los totales, bastaría solo escudriñar el del dueño del “pen­thouse” de la tabla de medallas. Estados Unidos compilaba, como he­mos dicho, sin los resultados de ayer, 93 lauros, distribuidos en 17 de­portes. No hay dudas que estamos hablando de la gran superpotencia, pe­ro este gigante se concentra en dos disciplinas, no más: natación (33 medallas o lo que es lo mis­mo, el 35 %) y atletismo (20 para un 22 %). Si su­­mamos a ambas, arrojaría el 56 %.
No estoy negando que Cuba haya llegado aquí con disciplinas en las que sabíamos que no teníamos ni las más remotas probabilidades. La participación es un derecho cuando se obtiene la clasificación y el movimiento deportivo cubano no solo lo ha respetado, sino que lo respalda.
Sin embargo, creo que en las etapas previas, ya sea en el año olímpico o el anterior, incluso desde que se vislumbra la perspectiva, debe existir co­rrespondencia entre el aseguramiento en la preparación de los de­portes y las exigencias que algunos de estos tienen de cara al medallero del país.
Es cierto que los sistemas de clasificación olímpica son complejos y requieren de asistir continuamente a distantes escenarios de competencias, lo cual significa grandes erogaciones. Mas en materia de estrategia, de preparar un resultado a un nivel como el que encontramos aquí, se re­quiere de esas lides.
Conocemos que la lucha estuvo en Ale­ma­nia, en la liga de ese país, e hizo un gran trabajo cu­yos ecos lo hemos visto acá; el boxeo, del que se esperaba más, ha tenido un año pletórico de preparación, incluso con el test competitivo que significa su participación en la Serie Mundial. Sí pen­samos que el judo, también por debajo en Río, necesita más concurrencia en los certámenes clasificatorios de cara a los Juegos y lo mis­mo pasa con el taekwondo, en el cual las posibilidades de podios hubieran crecido significativamente de contar con los talentos que no pudieron llegar a esta reunión carioca, por escasas apa­riciones competitivas.
De las 75 preseas doradas que la Mayor de las Antillas ha conquistado en la historia de estas citas, 51 es­tán repartidas entre esos deportes de combate. Es decir, el 68 %, con un peso muy alto en el boxeo de 35 triun­fos. Y del total, 134 de las 218, corresponden a esas disciplinas.
Si asumimos, como esperamos y deseamos, a Yarisley Silva en la premiación de la pértiga; a Ra­fael Alba en el taekwondo, y a los luchadores de li­bre Reinieri Salas, Yowlys Bonne y Liván López, la cantidad de preseas sería de 16, de ellas 14 en las mencionadas modalidades de combate. O lo que es lo mismo, 88 % de peso en el resultado olímpico.
Sabemos que el Inder como organismo rector de la cultura física y el deporte priorizó estas disciplinas, so­lo que debe insistirse en ello, tal vez en la línea de que esas prioridades pueden alcanzar una jerarquización. En otras palabras, si va­mos a as­pirar a un alto resultado, boxeo, ju­do, lu­cha y taekwondo, requieren un respaldo ma­yor que el resto en el aseguramiento de su preparación que le permita expresar en toda su potencialidad la fuerza de esas disciplinas y multiplicar el saldo de Río. De esa manera se estarían optimizando los pocos recursos con que contamos y preservando, como has­ta hoy, la osadía de ser una de las po­tencias deportivas del planeta.

terça-feira, 16 de agosto de 2016

MIJAÍN, TRICAMPEÓN OLÍMPICO

La Herradura parió la gloria de toda Cuba


El tricampeón olímpico y cinco veces monarca mundial de lucha grecorromana, Mijaín López, fue el único gladiador que se fue sin un punto en contra

El espectacular movimiento de Mijaín a los 28 segundos de pelea desarticuló por completo a su gran rival, el turco Riza Kayaalp. Fotos: Ricardo López Hevia, enviado especial
RÍO DE JANEIRO.—¿Dónde Leonor va a colgar esta medalla, la más grande, la que ha hecho crecer la historia? “Mi mamá ya tenía el clavito listo, ella sabía que esta iba para su colección”, así nos respondió el ya tricampeón olímpico y cinco veces monarca mundial de lucha grecorromana, Mijaín López Núñez, tras la premiación de la división de los 130 kilogramos de la XXXI Olimpiada.
Marcelo, un periodista español, me preguntó si él era tan querido en Cuba como los peloteros. Le dije que sí, porque es una gente muy humilde, y el colega me expresó: “Sí, lo veo agradeciéndole con besos y abrazos a personas que a lo mejor no conoce, de veras se ve tan sencillo como inmensa es su geografía humana”.
Mijaín es la expresión de un pueblo que como pocos ha hecho mucho por el deporte. Desde la pequeña Cuba, en medio de ese Caribe redentor, al mundo le ha nacido esta muralla de músculo, que en una de sus primeras palabras con la hazaña en el medio del pecho, nos emocionó al externar sus sentimientos. “Le prometí al difunto Teófilo Ste­venson, al más grande, que conquistaría esta presea y se lo dije a Félix Savón también. Es un gran orgullo, no una meta, el hecho de haber cumplido”.
Y la gloria le cabe toda al modesto pueblo de La Herradura, en Consolación del Sur, Pi­nar del Río, una comarca que no pasa de 210 kilómetros cuadrados ni de 10 000 habitantes. Sin embargo, es la noticia del planeta olímpico, pues él capitalizó en el colchón de lucha la gran obra de un pueblo pequeño, sin los grandes capitales o riquezas de quienes pasean su poderío en estas elitistas citas.
Lo hizo con magistral presentación, como lo hacen los tocados no por la magia, sino por el trabajo y el sudor de muchos años de preparación que le permitieron llegar hasta acá después de aquel debut en Atenas 2004, donde vio bajar a su hermano Michel del cuadrilátero boxístico con el título bronceado, mientras él se marchaba con un quinto puesto.
Mijaín entra a la historia con tres títulos olímpicos, algo al alcance de muy pocos mortales. Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
“Viví los triunfos de mis hermanos en el boxeo como si fueran míos, pero no me gustaba verlos enredarse a golpes, aunque ­practico un deporte de combate, este depende de la fortaleza”.
Ahora en esta ciudad, fue el único gladiador que se fue sin un punto en contra. Abrió con el estonio Heiki Nabi, reeditando la final de Londres 2012, y lo derrotó 3-0; después doblegó 4-0 al sueco Magnus Euren, y al más avalado Sergey Semenov, de Rusia (3-0), con lo cual quedó instalada la final que todos esperaban frente al turco Riza Kayaalp, el único mortal que lo ha podido vencer en nueve años, en los Mundiales del 2011 y 2015, siempre en año preolímpico. “Los errores co­metidos te enseñan y vienen los olímpicos para enmendarlos, justo en el momento más encumbrado para un atleta”, nos comentó.
Llegó a la disputa del anhelado trofeo sin excederse, incluso algunos periodistas co­men­tábamos que no se le veía fuerte. Pero realmente, Mijaín trazó con milimétrica precisión cada paso del día. Su maestría deportiva le dio la posibilidad de ajustarse a las condiciones actuales de sus 34 años, poniendo su fuerza y su acertada estrategia en pos de alcanzar el último combate como si fuera la primera vez que se subía al encerado. En tan­to, Riza caminó a golpe de superioridad y pe­gada en todas sus lizas preliminares.
Pero solo 28 segundos después de arrancar la final, un supplés de excelsa ejecución hizo volar al fornido turco. Inmediatamente lo sacó del área competitiva para otro punto que redondeaba las cinco unidades. La sexta fue una falta de su adversario, y “dije que iba a bailar samba en Brasil y la bailé”. De paso, a los que dudaron, los dejó sin palabras.
La proeza de Mijaín hace que la lucha iguale la cantidad de coronas alcanzadas en una lid de este tipo, pues Borrero había dado el primer alegrón. Fue en Barcelona 1992 la primera vez que se lograron par de pergaminos áureos, cuando Alejandro Puerto y otro pinareño, Héctor Milián, tocaron la gloria olímpica. Por eso tras ser declarado vencedor corrió hacia las gradas para encontrar el abrazo pinareño de Milián, que parecía allí un león enjaulado de tanta felicidad, como si él hubiera luchado junto a Mijaín.
Su espectacular proyección mandó a Cuba hasta el lugar 19 del medallero, y según me dijo un conocedor de este deporte, la cosecha no pa­rará aquí. Gustavo Rollé, uno de los grandes de la lucha en nuestro país, nos aseguró que se va a igualar la mejor actuación de la lucha en Juegos Olímpicos, justamente la de Barcelona, donde se consiguieron dos de oro y tres de bronce.
La bandera cubana subió a lo más alto mientras se escuchaba el himno nacional por segunda vez en Río, llevando a la Mayor de las Antillas al puesto 21 del medallero.Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
En las tribunas de la Arena Carioca 2, banderas cubanas en manos de médicos y algunos residentes aquí ondeaban con cada movimiento del gigante luchador. De sus gargantas salía el ¡Cu­ba! ¡Cuba! que pronto contagió a todos en el re­cinto, lo mismo a brasileños que a voluntarios, o al resto de los luchadores que no se querían perder un instante del inolvidable momento. La emoción estaba grabada también en los rostros de los oficiales, de los federativos de lucha. Una le­yenda viva del deporte mundial estaba en la cima del olimpo, pero más que eso, un ser humano muy querido hasta por sus propios oponentes.
Esas mismas emociones tienen que haber hecho temblar a toda Cuba, mientras aquí los pechos se apretaban con las notas del himno nacional y verlo parado en los más alto del podio en atención, con saludo militar. ¿Qué quisiste decir con ese gesto? “Cumplí con mi Comandante, con mi pueblo”. Y también con su familia, con Bartolo, su padre, que una vez, cuando se fracturó con 11 años una pierna en la escuela deportiva, fue hasta ella a sacarlo. “Se acabó esto”, le dijo, pero Leonor, sabiamente y con ese instinto maternal, convenció al esposo y le regaló al mundo este histórico 15 de agosto, cuando el orbe se alumbró justo a las 5 y 49 minutos de la tarde en Cuba, con esta medalla de oro.
Tal vez Caridad tampoco vio esta pelea, ella nunca lo hace, prefiere verlo después vencedor, le dijo una vez a TelePinar, porque la vecina de Leonor y Bartolo sigue pensando que “ese niño es lo mejor del mundo”. No se equivoca Ca­ridad, y Bartolo lo corroboró al afirmarle a la televisora “para mí la medalla más im­portante de Mijaín es su corazón, su nobleza y el compromiso que tiene con esta Revolución, sin la cual no hubiera sido nada, como hijo de campesinos pobres y de piel negra”. Su madre fue más directa: “Mijaín es más patriota que campeón”.

Mijaín impulsa la nave

Este martes estará por la misma gloria, Manrique Larduet, quien no desiste pese al contratiempo que significa su lesión en el tobillo

Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
RÍO DE JANEIRO.—El orgullo patrio llenó la Arena Carioca 2, de esta ciudad, cuando Mijaín López le dio a Cuba su segunda medalla de oro en estos XXXI Juegos Olímpicos y él se convirtió en tricampeón olímpico o sencillamente como le dicen en la familia de la lucha, en el Rey.
Certero plan táctico ajustado a sus condiciones actuales, depurada técnica y derroche de coraje y entrega en el combate final frente al único hombre que lo ha vencido en nueve años, el turco Riza Kapaal, hicieron vibrar de emoción no solo a Cuba, sino al mundo.
Este martes estará por la misma gloria otro gi­gante, el pequeño Manrique Larduet, quien no desiste pese al contratiempo que significa su lesión en el tobillo derecho. Estará optando en paralelas y la barra fija. La campeona mundial Denia Caballero, en el disco irá a otro duelo con la croata Sandra Petkovic y junto a ella estará su compañera Yaimé Pérez.
En la lucha Yasmani Lugo y Miguel Mar­tínez, son las opciones y cuatro boxeadores seguirán su camino. Lenier Peró, Julio C. la Cruz, Robeisy Ramírez y Yasniel Toledo, son los que escalarán el ring.
Y si Sergio González y Nivaldo Díaz vencieran al binomio ruso en el partido que co­menzó, a las 12 de la noche, cuando ya estaba cerrada esta edición, estarían hoy en semifinales, en otra histórica e inédita proeza del deporte cubano.

segunda-feira, 15 de agosto de 2016

RÍO 2016

Mijaín, triple campeón olímpico

El abanderado de la delegación cubana, Mijaín López, logró su tercera corona olímpica tras superar de manera espectacular al turco Rıza Kayaalp en la final

Mijaín no permitió puntos en sus combates de clasificación y es por tercera vez titular olímpico. Foto: Ricardo López Hevia, enviado especial
Una espectacular proyección del cubano Mijaín López sobre el turco Rıza Kayaalp, en el mismísimo comienzo de la discusión del cetro de los 130 kilogramos de la lucha grecorromana, le dio al pinareño su tercera corona olímpica consecutiva, igualando una histórica marca del deporte nacional.
Impresionante fue el desempeño del grequista de Herradura, quien ganó de manera apabullante, 6-0, a su rival por excelencia, verdugo en los pasados Mundiales de Estambul 2011 y Las Vegas 2015.
Esta vez el europeo nada pudo hacer el europeo frente al gigante caribeño, que mostró una gran seguridad sobre el colchón, sin permitir puntos en toda la jornada.
En la Arena Carioca 2 el cubano sorteó todos sus obstáculos sin grandes contratiempos. El abanderado de la delegación superó en su primera salida a su oponente de hace cuatro años en la final de Londres 2012, Heiki Nabi, de Estonia, a quien desbancó por un sólido 3-0, apoyado en una postura erguida, inamovible, ejerciendo presión sobre el contrario y llevándolo a la posición de cuatro puntos para ejecutar efectivo desbalance.
Esa fue la estrategia también en su segunda presentación contra el sueco Johan Magnus Euren, bronce olímpico de Londres. Implacable en el trabajo en el suelo, con una defensa impenetrable, Mijaín marcó un 4-0 definitivo que confirmó su gran estado de forma y ambición de cara a la final. Justamente, el último episodio antes de la discusión del título lo solventó con pasmosa tranquilidad (3-0) ante el ruso Sergey Semenov.
De esta forma Mijaín iguala con Félix Savón, Teófilo Stevenson, Ramón Fonst y las siete voleibolistas miembros de las Morenas del Caribe en la década del 90, quienes lograron tres coronas olímpicas también.
Este ha sido el camino de Mijaín en sus aventuras bajo los cinco aros, escenario donde su leyenda se ha agigantado con tres coronas.


ISMAEL BORRERO

La medalla de oro olímpica, es toda de mi mamá

El grequista Ismael Borrero (59kg) ganó la primera medalla de oro para Cuba en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro


RÍO DE JANEIRO.— Por la indómita e indoblegable Santiago de Cuba llegó la primera medalla de oro de la Mayor de las Antillas en los XXXI Juegos Olímpicos. Parafraseando al poeta, nos asombréis de nada, es Ismael Borrero el que estrenó a su país en el casillero dorado del listado de preseas, al vencer en los 59 kilogramos de la lucha grecorromana.
Pudiéramos llenar cuartillas de una jornada en la que este jovencito de 24 años se comportó como un consagrado, como si estuviera cansado de ir a unos Juegos Olímpicos. Se le vio tranquilo en el colchón, seguro y con esa misma convincente actitud resolvió por superioridad técnica, ante de los seis minutos reglamentarios el trofeo más preciado para un deportista. Pero es mejor que sea Ismael quien les hable.
“Estaba seguro de mi preparación, de lo hecho en los entrenamientos, el resto fue ponerlo ante cada rival”, comentó el mismo muchacho que salió del encerado de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 sin medallas tras perder con el norteño Spenser Mango, contrariado e inconforme para decirnos con una temprana madurez que justo allí nació el título que hoy aplaudimos.
“Yo le debo esta medalla a aquel resultado en la lid continental, aprendí que todo es paso a paso, que no debe violarse nada ni en la preparación ni en un plan táctico de combate. Salí a comerme el mundo después de aquella derrota, me propuse revertir aquel revés”.
¿Te sientes satisfecho, saldaste esa deuda?
“Gane el Campeonato Mundial tras ese episodio en Toronto y ahora aquí me voy con la medalla de oro que todo atleta anhela, pero aún no está resuelto lo de los Panamericanos. En la próxima lid de ese tipo, en el 2019, cuando gane, habré saldado la deuda”.
Fuerte, veloz y siempre proponiendo el ritmo de la pelea, fue despedazando uno a uno a sus rivales, primero Arsen Eraliev, de Kirguistán (6-3); luego al chino Lumin Wang, por superioridad técnica; después al uzbeko Elmurat Tasmurado (4-1) y cerró con otro 8-0 de superioridad para coronar una velada en la cual nunca estuvo debajo.
“Todos son excelentes gladiadores, pero el uzbeko era el hombre más difícil. Me había derrotado en septiembre del 2014 por superioridad técnica, siempre me cuidé, le seguí cada gesto, cada movimiento defensivo y pude sacar un estrategia victoriosa que me abrió las puertas al podio”.
¿Esperabas al japonés Ota en la final?
“Yo me sentía seguro, pero sí, pocos lo esperaban a él. El azerí a quien vencí en la final del mundial de Las Vegas, estaba en la otra llave del organigrama y pudo ser la final, pero no consiguió avanzar”.
A la ofensiva empleó los alones de brazo y los volteos, con los cuales llevó puntos a la pizarra. Y también con los empujones, que ocasionaron en los adversarios mucho desgaste físico. Hizo gala de una gran defensa con elementos de giro y apoyo en sus brazos cuando estuvo en cuatro puntos, que no solo le permitieron que no le marcaran, sino que además logró escapar del suelo en dos ocasiones.
¿Qué se piensa durante tres horas, esperando la final?
“Nada, solo descanso y al salir me concentro otra vez en el trabajo, no hay tiempo para pensar”.
¿Ahora que viene?
“Vacaciones”.
¿Y después?
“Volver al colchón, a trabajar otra medalla”.
¿Te presionó el hecho de que la delegación no había subido a lo más alto del podio?
“Para nada, solo necesitaba concentrarme y así lo hice”.
¿Qué esperas de tu equipo y de Mijaín, que sale mañana?
“Muchas cosas buenas y de Mijaín, él es el mejor del mundo, si yo pude, qué no podrá hacer él”.
Ismael parecía tras el triunfo o al concluir la ceremonia de premiación que no era el campeón olímpico, se le veía sonreír con timidez, sin dar saltos, sin tirarse al colchón, sin llorar. ¿Será que no siente ni padece? Nada de eso. Él, quien no salió de un colchón de lucha para escribir esta historia, sino que vino de las plataformas de las palanquetas de las pesas, dijo que “para su Santiago es esta victoria, para Fidel, a quien todos los días hay que hacerle un homenaje. Y para alguien muy especial por la cual estoy aquí y es mi razón de ser, la medalla de oro olímpica es toda de mi mamá”.











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