terça-feira, 20 de março de 2018

DIÁLOGO CON NUESTROS MEDALLISTAS MUNDIALES BAJO TECHO

El salto dorado del muchacho de Guernica


Granma dialogó con el joven saltador de longitud Juan Miguel Echevarría y con Daniel Osorio Díaz, su actual entrenador




La disciplina es uno de los factores claves para Juan Miguel en aras de seguir obteniendo grandes resultados.Foto: Rodolfo Blanco Cué (ACN)
CAMAGÜEY.–Estupenda, formidable… son algunos de los calificativos que la prensa nacional y extranjera ha empleado para aquilatar la actuación dorada de Juan Miguel Echevarría en el reciente Campeonato Mundial de atletismo bajo techo de Birmingham, Gran Bretaña.
De regreso a la tierra natal para continuar la preparación rumbo a su próximo compromiso, los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, Granma dialogó con el joven saltador de longitud y con Daniel Osorio Díaz, su actual entrenador.
–¿Cuánto de fortuito tuvo el desempeño de Echevarría en el Mundial?
–Nada de fortuito. Ya Juan Miguel venía dando pasos sólidos en su progresión como atleta. El año pasado tuvo saltos muy buenos por encima de ocho metros, es decir, se presagiaba que en algún momento diera el alegrón y así fue, asegura su mentor.
–¿Cómo recuerda Juan Miguel esos instantes sumamente tensos de la competencia?
–Considero que tanto Manyonga, el estadounidense Marquis Dendy y yo, ofrecimos un excelente espectáculo, fue un evento muy fuerte y emocionante que exigió de mí mucha concentración. Sí puedo decir que a cada salto le puse alma y corazón en busca del oro o de la plata.
«Creo que, además de lo bien que me sentía físicamente, ayudó mucho la preparación sicológica adquirida para poder enfrentar tanta presión de dos atletas con títulos mundiales, quienes me pusieron varias veces contra la pared. Fue tal el nivel del encuentro, que en dos ocasiones superé mi marca personal».
–¿Cuántos detalles deben converger en un resultado tan relevante?
–Son muchos los factores, explica Osorio Díaz, que deben coincidir en el minuto exacto: el ritmo de la carrera, la ejecución técnica, el estado sicológico del atleta. Se trabajó mucho sobre el control de la ansiedad competitiva, algo que en eventos anteriores, sea por su juventud o por su inmadurez, no lograba dominar. Todo eso fue puesto en función de un resultado y ya se ve el cambio. Por eso es que el público se asombró tanto al verlo, con solo 19 años, pararse a competir como un campeón. Amén de poseer un físico ideal para la modalidad, es el fruto también del trabajo de muchos entrenadores.
–¿Quiénes descubrieron a Juan Miguel y lo llevaron hasta el alto rendimiento?
–Mi trayectoria es parecida a la de otros muchos atletas de este país. Comencé en el atletismo a los diez años en la escuela primaria Ernesto Lucas, del reparto Guernica, en esta ciudad, y transité después por la EIDE Cerro Pelado hasta llegar al equipo nacional, previa participación en múltiples eventos y competencias.
«En esos años tuve excelentes entrenadores, como Tomás Hernández e Iván Izaguirre, en Camagüey; luego Juan Gualberto Nápoles en la selección juvenil y desde septiembre me incorporé con el profe Daniel Osorio. Cada uno de ellos ha puesto su granito de arena en mi formación integral».
–¿Qué resultados buscaron en la recién concluida competencia en el Complejo de Atletismo Rafael Fortún?
–En mi tierra camagüeyana quise ofrecerle a mi gente un espectáculo digno y creo que lo logré: cerré con un salto de 8,40 metros, que se considera la mejor marca mundial al aire libre durante el presente calendario deportivo».

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